Crónica de un aragonés en una manifestación antitaurina en Venezuela

02 febrero, 2014. 08:15

Foto: David Jarne
Foto: David Jarne [Galería de imágenes de Rosalba Alarcón y David Jarne]
El presente relato se sitúa en el pasado fin de semana, en plena Feria Internacional de San Sebastián 2014, probablemente la más importante feria taurina de Venezuela, en San Cristóbal. La asistencia es en respuesta al llamado de Anima Naturalis junto a otros colectivos locales como Radio Progresando y la Misión Nevado y la intención era organizar la manifestación anual de protesta contra la tortura y el asesinato de los toros en la feria.

Como todo en este caribeño país, al cumplirse la hora de la convocatoria, más de la mitad de asistentes estaba todavía por llegar, así que, entre tanto, se producen numerosos debates y reencuentros de quienes solemos coincidir en estas cosas (en mi caso, sólo he hallado en este año de vida aquí, junto a esta, otra protesta razonable de la que participar: contra los transgénicos). Mientras se va completando la asistencia a la concentración, una decena de futuras mises practican sus habilidades en una tarima a nuestras espaldas.

A unos minutos del comienzo de las presentaciones y el turno abierto de palabras (que fue bastante extenso) se produce la típica imagen de un grupo de cuatro policías acercándose a preguntar por los responsables. En ese momento todos dejamos la "conversa" y nos acercamos armados con nuestras cámaras para registrar cualquier posible incidente; pero nada más lejos de la realidad: el interés de los policías (perfectamente identificados con nombre y apellidos y desprovistos de arma alguna) era el de conocer la hora prevista de comienzo para escoltar al grupo.

Tras las arengas correspondientes y los sensatos discursos de ánimo en esta lucha que avanza lenta pero decididamente y ensalzando el 5º punto del Plan de la Patria que abre el camino a lograr los objetivos, comenzamos la manifestación los aproximadamente tres centenares de asistentes.

Tengo el placer de poder disponer de una moto para la misma así que sin dudarlo, me subo a ella para no perder detalle (y ayudar también con la gestión de los cortes de las calles a nuestro paso). El recorrido es de 4 km. y durante el mismo la policía interviene en una ocasión para llevarse detenido a un motorizado que había hecho mención de intentar atropellar a los manifestantes. La misma, no intervino cuando alguno de los compañeros aprovechó durante el recorrido para realizar extensas pintadas en impecables paredes. Por supuesto, yo no podía evitar la comparación con el Estado español, y estaba alucinando. Más aun cuando yo mismo me saltaba constantemente las normas de tráfico para cubrir el evento mientras la policía me miraba y sonreía.

La manifestación fue extensa y redujo ampliamente las posibilidades de acceso de vehículos a la plaza de toros.

Llegando a los alrededores de la plaza, damos con una valla que nos impide el paso, custodiada por la policía. Tras negociar con ellos y forzar que hicieran una llamada a sus superiores, ya habíamos decidido esconder las pancartas y pasar como público para reagruparnos dentro del anillo de seguridad. Y así lo hicimos, continuando la marcha hasta la puerta misma de la plaza. De nuevo una patrulla aparentemente desarmada forzó el diálogo y, a pesar de nuestras ganas de entrar a la plaza, terminaron convenciéndonos de que con niños, y ante la marabunta de borrachos que de seguro nos esperaría dentro, esa no iba a ser una buena opción. Así que tras un debate arduo y las explicaciones pertinentes de unos y otros, decidimos no traspasar la valla (no obstante, el comandante de la policía ya se había ofrecido para acompañarnos y custodiarnos dentro si finalmente era nuestra decisión).

Para finalizar, allí en la puerta, decidimos realizar la performance prevista que atrajo la atención de propios y extraños.

Dentro de las cosas que más me impresionaron fue tener durante las ¡5 horas! de duración total del evento, no sólo a los medios comunitarios haciendo seguimiento sino que también nos acompañó todo el tiempo un equipo de la televisora estatal Vive TV.

Para mí, fue un placer poder disfrutar en paz de la verdadera libertad de expresión así como deleitarme con una policía tan respetuosa como inteligente.

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[David Jarne, es colaborador de AraInfo y corresponsal en América Latina]

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