“Girl America”, una experiencia visual, vital, real y apasionante

El director checo Viktor Tauš apabulla al espectador con multitud de metáforas visuales que transitan por diferentes escenarios y dan forma a una historia tan real como fantástica

30 octubre, 2026. 12:12
Fotograma de "Girl America".

Los ávidos consumidores de cine, tendemos en algunas ocasiones, a desconfiar del cine actual, y es que a veces cuesta conseguir encontrar películas que se salgan un poco de la convencionalidad reinante en la industria del celuloide a día de hoy. Por suerte, de vez en cuando encontramos una historia que nos conmueve, no por la originalidad de su argumento, sino por una estética visual que se expresa de una manera tan singular como epatante.

Y es que, desde su misma portada de colores saturados, la película "Girl America" ya denota un halo de cuento fantástico a lo "Alicia en el país de las maravillas". Pero aunque no sea precisamente eso lo que vamos a encontrarnos, sí que tiene reminiscencias que, a mi entender, sugieren la relación entre el diseño de la portada y algunos momentos de la película.

"Girl America" es la segunda película en la carrera como director de Viktor Tauš. Este checo, que viene del mundo de las series de televisión, la publicidad y los videoclips, también fue el creador y director de la obra de teatro "Girl America", que acaba de trasladar a la gran pantalla. El origen de la obra fue la época de juventud de Viktor Tauš, una etapa llena de drogas y adicciones, en la que terminó viviendo en la calle. Allí conoció a una mujer llamada Zdena que le contó la historia de su vida. Ese relato está representado por Emma, la niña cuyas peripecias vamos a conocer al otro lado del telón de acero, en la Checoslovaquia comunista de principios de los 70.

La obra de teatro tuvo un gran éxito en su país, y esta conversión al cine debería recibir mayor reconocimiento del que ha tenido hasta ahora. Desde una aproximación visual absolutamente apabullante, el director nos mete de lleno en la historia de la pequeña Emma. No se limita solo a su vida, nos traslada directamente al interior de su mente. Esa es la sensación que me embarga durante toda la película. Percibo en cada momento cómo se siente Emma a través de las tribulaciones (que no son pocas), que va a tener que sortear en su camino, primero hacia la adolescencia y después hacia la madurez.

"Girl America" es la caleidoscópica mirada de una niña que intenta sobrevivir en un mundo hostil, en donde busca con avidez un resquicio de esperanza que la haga seguir hacia adelante. Y ese lugar es América, donde está su padre y donde ella ansía llegar para conseguir ser feliz de una vez por todas.

Además del poderío visual del filme, todo lo que rodea a cada escena está abigarrado de simbolismos, el vestuario, los muebles, las situaciones…, todo está perfectamente diseñado para transportar al espectador al contradictorio cerebro de nuestra menuda protagonista. El otro gran acierto del director es la utilización de los escenarios en los que se va desarrollando la película. A veces barrocos, otras minimalistas y deudores del mundo del teatro, pero que consiguen recrear con igual o mayor efectividad el efecto que pretenden producir. El realismo mágico se choca de bruces con la realidad y la lucha interior de Emma es sobrecogedora.

La música también tiene una importante cota de protagonismo en "Girl America". Gustará a las personas amantes de la música italiana con temas tan recordados como el “Non ho l’età” de Gigliola Cinquetti, “Ma che freddo fa” de Nada o el inolvidable “Perdono” de Caterina Caselli, que sobrevuela durante todo el filme. Música, color y mucha imaginación para este merecido homenaje a una gran mujer y a todos los niños que sufrieron una desdichada infancia.

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