La proliferación de centros de datos en Aragón está generando una creciente preocupación entre asociaciones vecinales, colectivos ecologistas, movimientos sociales y la ciudadanía, que reclaman información clara sobre sus impactos y cuestionan un modelo de expansión que amenaza con aumentar la presión sobre recursos esenciales como el agua, la electricidad y el territorio.
En Aragón existen actualmente tres centros de datos activos y otros 30 en diferentes fases de desarrollo. En el entorno de Uesca hay tres, todos de Amazon: uno en activo en el Phlus, otro en construcción en Walqa, y otro más en proyecto en el Plhus. Ante esta expansión, los colectivos alertan de un modelo de implantación que puede concentrar enormes cantidades de consumo energético y de agua, con un retorno económico y social muy limitado.
Un solo centro de datos puede llegar a consumir19.000 litros de agua al día, una cantidad comparable al consumo diario de una ciudad como Teruel. En materia energética, el centro actualmente en construcción en el entorno de Uesca, con una potencia prevista de 324 MW, tendría una demanda eléctrica equivalente al consumo de unos 826.000 hogares, según las estimaciones manejadas por los colectivos con fuentes oficiales.
“¿Qué recursos estamos destinando a estas infraestructuras y qué obtiene a cambio el territorio que las acoge?”
Estas cifras plantean, a juicio de organizaciones como Ecologistas en Acción o No Es Sequía es Saqueo, una cuestión fundamental: “¿Qué recursos estamos destinando a estas infraestructuras y qué obtiene a cambio el territorio que las acoge?”. Los centros de datos de macroescala requieren grandes cantidades de electricidad y agua, y generan poco empleo directo en relación con su enorme demanda de recursos. Además, su elevada demanda eléctrica limitará o impedirá que otras actividades económicas y productivas puedan instalarse en nuestro país, limitando así la creación de empleo en Aragón.
Los colectivos cuestionan también el trato preferente que están recibiendo este tipo de proyectos desde la DGA frente a otras iniciativas que pueden generar un mayor retorno social y territorial. Denuncian que los centros de datos “encuentran vías de tramitación acelerada” mientras otros proyectos, como comunidades energéticas, iniciativas agroecológicas o pequeñas actividades económicas, afrontan “procesos administrativos mucho más largos”.
A ello se suma la preocupación por los efectos sobre los municipios que acogen estas infraestructuras, así como por el ruido, el calor y la transformación territorial asociados a su implantación.
¿Qué modelo de digitalización y de desarrollo quiere Aragón?
Frente a esta situación, los movimientos sociales y ecologistas quieren ofrecer información y abrir un debate público sobre qué modelo de digitalización y de desarrollo quiere Aragón. Consideran necesario “evaluar los impactos acumulativos” de estas instalaciones y establecer límites que garanticen “que el crecimiento de la infraestructura digital no se haga a costa del agua, la energía disponible, el territorio y otras necesidades sociales”.
La movilización social continuará durante los próximos meses con diferentes actividades en Uesca. El sábado 26 de septiembre, el Centro Social Boira Preta acogerá una charla informativa del colectivo aragonés No es sequía, es saqueo. También está prevista una actividad de la Universidad Ciudadana, otra en la AAVV María Auxiliadora el 5 de octubre, una mesa informativa en el centro de Uesca el viernes 16 de octubre y unas jornadas sobre digitalización el jueves 22 de octubre.
Además, diferentes organizaciones sociales de Uesca están preparando una movilización conjunta para noviembre ante las preocupaciones existentes en torno a los proyectos de centros de datos previstos en la zona de Walqa y las “irregularidades” que, según señalan, se están detectando en su construcción.
Los colectivos recuerdan que la implantación de grandes infraestructuras “no es inevitable” y que existen precedentes de proyectos de centros de datos que han sido paralizados. Por ello, llaman a la ciudadanía a “informarse, participar en los procesos públicos y sumarse a las iniciativas que se desarrollarán durante este otoño”.




