Uesca ha sido escenario este Primero de Mayo de una manifestación unitaria que ha partido a las 12:00 horas desde la plaza Zaragoza y ha recorrido las calles de la ciudad en una jornada centrada en la denuncia de la guerra, el encarecimiento de la vida y el deterioro de las condiciones laborales.
Convocada por CGT, CNT, OSTA e IA, la movilización ha situado el foco en el contexto internacional marcado por el aumento del gasto militar, los recortes en servicios públicos y el impacto directo de los conflictos en las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Contra la guerra del capital y el fascismo
El manifiesto leído durante la jornada advierte de que el momento actual “no es una crisis pasajera”, sino el resultado de decisiones que benefician a quienes concentran la riqueza, mientras la mayoría social sufre sus consecuencias.
El texto señala el aumento del gasto militar, los recortes en sanidad, educación y pensiones, y la impunidad de conflictos como el del pueblo palestino, al tiempo que denuncia que “el sueldo no llega a fin de mes, el alquiler se ha disparado y cada vez cuesta más vivir con dignidad”.
También alerta del auge de la ultraderecha en Europa y del papel del fascismo, al que define como “el guardián de emergencia” del capitalismo cuando sus beneficios se ven amenazados.
#QueVivaLaLuchaDeLaClaseObrera##1deMayo pic.twitter.com/sfXaYHonX7
— CNT Huesca (@CNT_Huesca) May 1, 2026
Precariedad y miedo en los centros de trabajo
El manifiesto pone el foco en unas condiciones laborales marcadas por “más exigencias, menos derechos” y una creciente individualización de los conflictos.
Señala que el sistema está diseñado para que cada persona se enfrente en solitario a su empresa, sin respaldo colectivo, y subraya que el miedo a perder el empleo es una herramienta central para sostener este modelo.
“Es legítimo tener miedo”, recoge el texto, pero advierte de que ese miedo “es exactamente lo que la patronal y el Estado necesitan para seguir haciendo lo que hacen”.
Organización y acción sindical
Frente a esta realidad, las organizaciones convocantes han reivindicado la acción sindical como herramienta imprescindible, apostando por un modelo “horizontal, asambleario y de acción directa”, basado en la autoorganización y el apoyo mutuo.
El manifiesto pone ejemplos del territorio, desde los mataderos del Baix Cinca hasta el sector turístico del Pirineo, donde, pese a las dificultades, el sindicalismo sigue creciendo.
“La emancipación de la clase trabajadora será obra de las propias trabajadoras organizadas, o no será”, concluye el texto, en un llamamiento a reforzar la organización colectiva frente a la guerra, la precariedad y el avance reaccionario.





