21 de febrero de 2026. Una fecha que quedará para el recuerdo en la agenda de los movimientos sociales de Uesca. Ese día, a las 11:30 horas, abrió sus puertas el nuevo Centro Social Autogestionado (CSA) Boira Preta en el número 6 de la avenida La Paz de Uesca. Tras meses de trabajo colectivo, la jornada inaugural reunió a decenas de personas en un acto que combinó celebración, cultura y reivindicación social.
Desde primera hora de la mañana el local comenzó a llenarse. Según explican desde la asamblea del CSA Boira Preta, la respuesta superó las expectativas: vecinas y vecinos del barrio, personas jóvenes, familias, militantes de larga trayectoria y también quienes se acercaban por primera vez a un centro social. “No esperábamos tanta respuesta. En ese momento sentimos que la semilla ya había empezado a germinar”, señalan.

Tras un vermú popular, salieron en bloque por las calles de Uesca en un pasacalles hasta el Parque Miguel Servet, acompañadas por música de viento. En el Teatro Griego tuvo lugar el acto central, con una actuación teatral de Vic Crespo y la lectura de parte del manifiesto en aragonés, coincidiendo con el Día de la Lengua Materna. Desde Boira Preta reivindican la defensa de las lenguas propias “que guardan formas de nombrar el mundo que no deberían perderse” y subrayan su voluntad de ser también “un refugio pa charrar”.
La jornada contó además con la participación de varios colectivos del territorio. Uesca con Palestina puso el acento en el internacionalismo y la solidaridad, Pirineo Digno denunció el avance del extractivismo en la montaña y la Plataforma contra los centros de datos alertó del impacto de estos proyectos en el territorio y los recursos comunes. Una presencia que, según Boira Preta, responde a su voluntad de ser espacio de articulación de luchas.
La música ocupó buena parte del programa con actuaciones de Kafé y Zigarro, La Cara B de Uesca, Brotes Verdes y Radio Parranda, entre la rumba, el rap y el ska. La jornada concluyó en La Catalítica, prolongando el ambiente festivo y de encuentro.

Desde el CSO destacan que la inauguración confirma la necesidad de un espacio autogestionado en la ciudad oscense. Boira Preta, que funciona sin subvenciones y se sostiene con aportaciones de personas socias y colaboradoras, se presenta como “la casa de todas”, un lugar desde el que impulsar campañas de boicot a Israel, la defensa del territorio frente a proyectos extractivistas y la organización de la clase trabajadora.
Tras la apertura, el colectivo anima a la participación activa: “Esto es de quien lo habite, lo use y lo cuide”. La intención es clara: consolidar un espacio estable de encuentro, cultura crítica y construcción comunitaria en Uesca. Consolidar un “refugio en la niebla”.
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