La Plataforma Árboles Vivos Huesca explica que “si antes decidimos llamar la atención, antes hacen caso omiso de nuestras advertencias”. La Plataforma ciudadana manifestó el pasado miércoles con una cartelada su preocupación por las obras del Polígono Harineras en Uesca, y su oposición al desarrollo de una macro rotonda “sin sentido ni explicación” y que sería “tremendamente perjudicial” para el arbolado de su entorno. “Pues bien, a los hechos nos remitimos, nos hemos encontrado con el desempeño sin control ni protección del arbolado por parte de los obreros y su maquinaría”, subrayan.
“Los destrozos causados en las ramas y raíces del cedro, que está catalogado como árbol singular, como el resto de árboles, consideramos que pueden protegerse si se plantea una modificación del proyecto que realmente solucione técnicamente ese nudo de viales”, destacan desde la Plataforma Árboles Vivos Huesca.
Así, desde la Plataforma se advierte que “la rotonda no está debidamente justificada, no existe una memoria justificativa que avale su proyección y ejecución, está sobredimensionada, se ha modificado desde el proyecto de 2009 sin ningún tipo de justificación técnica, no se ha realizado un estudio de alternativas, y no se ha realizado una evaluación de impacto ambiental y de afectación al arbolado existente”.

“Un largo rosario de despropósitos que el Ayuntamiento de Uesca y la Junta de compensación de Harineras todavía están a tiempo de recapacitar y modificar el proyecto de construcción de una mega rotonda de 70 metros que supondrá la tala de arbolado maduro, y el daño al cedro del Himalaya, que está catalogado como árbol singular”, reiteran desde la entidad ciudadana.
La Plataforma Árboles Vivos ha dado “muestras suficientes” de estar abierta al diálogo y “aunque no ha recibido respuestas”, entiende que Ayuntamiento y la Junta “tienen la oportunidad de escuchar la demanda social, científica y técnica que alerta de la pérdida y daño a esa infraestructura verde, y estudiar alternativas más respetuosas con el medio ambiente”.
Lo más importante, en opinión de la Plataforma y otros colectivos es que “hay alternativas y depende del Ayuntamiento de Uesca y la Junta de compensación el reconocer que hay alternativas”.
El hecho de que se haya anunciado que “se vayan a reunir el Ayuntamiento y la Junta de compensación con la empresa contratada para las obras de urbanización para ver cuántos árboles van a verse afectados, evidencia la falta de implicación previa del área de Medio ambiente del Ayuntamiento y del compromiso de todos los agentes implicados en el diseño del proyecto para evitar el impacto en el arbolado existente a través del estudio de alternativas”, aseveran desde la Plataforma.
Por todo ello, Árboles Vivos está estudiando medidas “para denunciar este atropello y para este próximo miércoles se prepara una nueva protesta”.
“Otros impactos negativos que traerá la rotonda”
Además, denuncian que introducir este tipo de macro-rotondas en el espacio urbano consolidado “puede provocar numerosos impactos negativos: por un lado, requiere de mayor superficie que un cruce tradicional, lo que reduce las zonas peatonales y áreas verdes preexistentes”, además “crean una menor prioridad para peatones y ciclistas con cruces más largos y menos directos, provocando una mayor exposición al tráfico, especialmente en rotondas de varios carriles. Dificultan el paso a personas mayores o con movilidad reducida y desalientan el uso de la bicicleta en zonas centrales, por lo que en áreas donde se busca fomentar la movilidad sostenible, una rotonda puede ir en dirección contraria a esos objetivos”, recalcan.

La Plataforma Árboles Vivos Huesca alerta asimismo de que ese tipo de rotondas “no siempre mejoran la congestión ya que, aunque funcionan mejor con tráfico fluido y constante, no siempre es así cuando el volumen es muy alto en un acceso concreto, generando más ruido por frenadas y aceleraciones constantes. Según el plan urbano de Harineras, esta rotonda sería en principio la única salida de evacuación hacia la zona sur de la ciudad lo que producirá un impacto muy negativo a sus nuevos residentes, convirtiendo al barrio en una ratonera”, enfatizan.
Finalmente, advierten que “si la rotonda mejora la fluidez del tráfico, puede incentivar la entrada de más vehículos al centro lo que va en contra de una política de reducción de emisiones, aumentando la contaminación acústica y atmosférica en el centro urbano”.




