Proteger lo que aún nos queda

07 agosto, 2025. 06:30

Llevamos días viendo con horror como en el Pirineo de la Ribagorza están masacrando el bosque de la Mosquera entre Benasque y Cerler incumpliendo de forma flagrante la legislación de impacto ambiental. Algo que ven con normalidad los que ven en nuestro Pirineo un parque de atracciones y, si no, una especie de sala de fiestas de montaña.

Aquí, para ciertos lobbies y poderes políticos todo vale para especular y hacer caja. No respetan nada. Esto me hace pensar, aunque queden meses, en el Día internacional de las montañas, 11 de diciembre, que es una fecha muy especial porque nos invita a reflexionar sobre la importancia de estos majestuosos paisajes, de "estos gigantes dormidos", en su influencia en la vida de todas las personas.

Pero pasada esa fecha no deberíamos olvidarnos de ellas, como hace cierta clase política, y ahora que es verano y el calor nos aprieta y como tantos años se acerca el fantasma de la sequía, ¿por qué no volver a recordarlo? Y mas viendo la poca importancia y el poco respeto que le dan ciertos poderes económicos y políticos. Porque además de destacar "su belleza natural" hay que decir que las montañas son fundamentales para el equilibrio hídrico y climático: son enormes reservorios de agua dulce "y se debería tener más en cuenta su papel fundamental en el equilibro climático y del planeta" junto con su gran papel en la diversidad de flora y fauna "que deben protegerse y conservarse para las generaciones futuras".

No olvidemos que estamos en emergencia ambiental y climática. Lo grave es que el problema de fondo no es solo local, es sistémico: negar el agotamiento de los recursos, el cambio y la emergencia climática es un insulto a la evidencia e inteligencia colectiva. Quizás ya no estamos a tiempo de evitar determinadas consecuencias, los cambios deberían haberse dado hace muchos años, pero sí estamos a tiempo de evitar las peores proyecciones y, sobre todo, estamos a tiempo (y es imperativo) adaptarnos a todo lo que vendrá.

Esto implica cambiar de prioridades. Acciones como la sensibilización y educación ambiental, la rehabilitación energética de las viviendas, el reverdecimiento de las ciudades, la eliminación del agro negocio, el fomento de la agricultura regenerativa y una ganadería extensiva adaptada al territorio, una nueva cultura del agua y la garantía de unos servicios esenciales dignos deben formar parte consustancial de las políticas, y como no, una movilidad sostenible en todos los sentidos.

Pese a ello, se sigue permitiendo que primen los intereses económicos y especulativos. En los Pirineos de Huesca, en la Ribagorza, llevamos años asistiendo a autenticas tropelías, como la ampliación de la estación de esquí de Cerler por Castanesa, que está demostrando ser un fiasco y desastre absoluto, y que va unido a la inutilidad de la telecabina de Benasque a Cerler. Por no hablar del proyecto que pretende ampliar y convertir en carretera la pista forestal de Chia a Plan, mientras se deja sin arreglar la carretera actual que va al valle del Chistau.

¿No es mejor que estos recursos pagados por todos no sean agresivos para nuestras montañas y que estén mejor administrados? ¿No es más lógico arreglar lo que tenemos hecho que destruir para construir otras cosas? ¿No es más sensato arreglar las carreteras del valle del Chistau y la de Benasque a Cerler que dañar nuestras frágiles montañas? La gestión del territorio no puede seguir en manos de especuladores. Busquemos alternativas sostenibles para la protección de nuestro frágil Pirineo. No se puede permitir más destrucción, necesitamos políticas que pongan la vida, la sostenibilidad y el bienestar por delante del beneficio económico. No podemos ni debemos perder mas oportunidades. Nos va el futuro.

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