El Ayuntamiento de Zaragoza, hegemonizado por la agenda de la extrema derecha, mantiene una política de degradación y de no hacer nada, para enquistar una situación de abandono en la que el discurso de odio a los pobres y a los inmigrantes crezca. Un discurso sin alternativas reales, que olvida los derechos humano y que busca soluciones fáciles a problemas estructurales como el de la pobreza, el de la infravivienda o el de la falta de techo.
El Parque Bruil no es propiedad de los vecinos blancos más afortunados económicamente de la zona que viven en las casas "buenas". Es el único recurso de ocio de mucha de la población de la Madalena y de Las Fuentes. Mucho me temo que la agitación histérica en torno a los transeúntes y los "problemas de seguridad" de los que no hay constancia documental —tras varias visitas a la policía local y nacional— esconde un plan para romper la convivencia en la zona y estigmatizarla.. Sobre todo la Madalena.
Aprovechando las obras del Albergue, y que, lo que antes acontecía en su interior ahora está a la vista, se ha iniciado una campaña de agitación racista y de aporofobia ante el silencio escandaloso de la izquierda y sus colectivos tan presentes en la Madalena, pero o están ausentes, o son incapaces de articular un discurso de respuesta, un discurso que ponga la luz en los recortes en las ayudas sociales, la falta de viviendas y las dificultades de acceder a una, la mediación para resolución de conflictos, el diálogo y el conocimiento entre grupos humanos para ahuyentar los miedos y la imposibilidad de borrar de la realidad a los transeúntes o cualquier grupo humano que desagrada otro grupo humano.. Ese no es más que el camino del fascismo.
Parece que estén a la espera de cualquier suceso doloso para llevarnos, a través bulos y de información falsa, a pogromos y escenas propias de los fascismos de los años 30, como en Inglaterra este verano.





