Acoger seres humanos

09 septiembre, 2024. 10:27

Hace unos días llegaron a un hotel de Mora de Rubielos 110 personas procedentes de Mali. 110 refugiados, 110 seres humanos que llegan huyendo de un país en guerra. La ONG Accem es la encargada de integrar socio-laboralmente a estas personas. Se trata de personas refugiadas que llegaron a Canarias tras un viaje terrible. No podemos hacer otra cosa más que rechazar los discursos de odio, las mentiras y el miedo que voces de la ultraderecha alentaron en medios y redes durante muchos días.

Creo que cualquiera que piense con la cabeza y también con el corazón verá que cuando alguien sale de su lugar de origen en las condiciones en las que lo hacen tantas y tantas personas que llegan a Canarias, Ceuta o distintos puntos del Mediterráneo, se marchan porque la alternativa, quedarse, es infinitamente peor.

La historia de la humanidad es la historia de las migraciones. Todo el mundo quiere vivir con seguridad, seguridad de que va a tener agua que beber, de que va a poder alimentarse a sí mismo y a su familia, de que va a tener una vivienda, de que va a poder salir adelante, de que su vida no va a correr riesgo por guerras, represión, persecución étnica, política, religiosa, condición sexual, etc.

Por eso, porque es un tema de humanidad, los debates que algunas opciones políticas ponen sobre la mesa, son, además de falsarios, inhumanos. Nada nuevo bajo el sol, el racismo y la búsqueda de un chivo expiatorio desde el poder han plagado y siguen plagando la historia de la humanidad. Guerras religiosas, cristianos lanzando pogromos contra judíos, reyes cristianos expulsando judíos o moriscos, Hitler y su solución final para acabar con los judíos, el Estado de Israel sometiendo a los palestinos a un sistema de apartheid y con un Netanyahu que está cometiendo genocidio contra la población palestina en Gaza y ya también en Cisjordania, el Afganistán de los integristas talibanes que aplica una política de arrinconamiento malos tratos hacia las mujeres. Y esto solo por marcar alguno de los casos más llamativos. La lista sería interminable.

África es un caso paradigmático. Un continente con riquezas naturales que ha venido siendo expoliado por el primer mundo, mientras seres humanos de muchos de esos países no tienen otra alternativa más que emigrar. Y más que simplemente emigrar, diríamos huir. No simplemente se marchan para vivir mejor, es una cuestión de supervivencia.

Todo lo que tiene que ver con la emigración, si tenemos sentimientos, debe despertar empatía en los lugares de llegada. Tenemos que ponernos en el lugar de quienes han tenido la necesidad de emigrar.

El odio que destilan muchas expresiones en redes sociales, u oímos por ahí, alentado por auténticos profesionales de la miseria y los bulos, como son algunos referentes de la ultraderecha, es un ejercicio de claro racismo. Quienes alientan ese odio solo buscan crispar y asustar a las sociedades desarrolladas. No hay ninguna invasión organizada, ni son delincuentes. Son personas que huyen de una vida que nosotros también consideraríamos imposible. En los años 80 España aún era un país de emigrantes, hoy es un país que recibe inmigración. Todas y todos hemos tenido parientes, vecinos de nuestros pueblos y barrios que en el pasado reciente emigraron: bien por exilio político (huida de una dictadura terrible), bien por tener una vida mejor.

La empatía es fundamental. Debemos ponernos en su piel. Si cualquiera de nosotros tuviera que emigrar, también desearíamos apoyo en el país de acogida. Cuando se llega a un lugar sin nada, huyendo, la solidaridad es fundamental. Sigamos siendo un país de acogida y arrinconemos a quienes solo propagan el odio y alientan el miedo. Las garantías de un estado de derecho y la democracia nos van en ello.

Firma

Noticias relacionadas

· PUBLICIDAD ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·