La loba de Alcanyiz y la Dirección General de Medio Natural

08 julio, 2024. 12:14

El pasado 22 de junio de este año, "La Comarca", un medio de prensa del bajo Aragón, publicaba la noticia: " la loba de Alcañiz podría haber muerto tras sufrir varias patologías”.

Según esta fuente, un cazador que la vio el 12 de marzo, dio aviso a los APNs del aspecto desmejorado de este animal. Parece ser, que un agente que hacía su seguimiento llego a tenerla a 3 metros de distancia y pudo fotografiarla, confirmando que estaba muy desmejorada y parecía tener sarna avanzada. Desde el 13 de abril no se sabe nada más y el Director General de Medio Natural, Alfonso Calvo, da por muerto el animal. Todos sabemos, que para que un lobo se deje ver y mucho menos, dejar acercarse a un ser humano, tiene que estar muy enfermo o herido.

Cuando un APN ve un águila real u otro ejemplar de especie protegida, herido o enfermo y tiene la posibilidad de capturarla, lo hace sin esperar ninguna orden superior, porque lo importante es retirarla y trasladarla al centro adecuado para su recuperación. No se alcanza a entender por qué conociendo el mal estado de la loba, se ha dejado pasar tanto tiempo y no se ha actuado de forma adecuada. Alguien podría imputar este desinterés a una falta de sensibilidad por parte del gobierno aragonés.

Según la misma fuente de información, los veterinarios del Centro de Recuperación de Fauna silvestre de la Alfranca manifestaron que "en las condiciones clínicas en las que la vimos en las primeras imágenes, sometidas a análisis se descartó la intervención". Se pudo pensar que el ejemplar tuviera algo más que sarna y que se pudiera poner en peligro su vida a causa del estrés generado en su captura. Esta circunstancia la matiza el propio Director General citado, dice que "...sin embargo no lo hemos podido demostrar porque no logramos capturarla", generando una cierta contradicción.

El lobo, guste más o menos, es una especie protegida y catalogada y seguro que hay muchas personas que se alegrarán de su muerte, pero también hay otras muchas personas que lamentamos que el gobierno de Aragón no haya hecho todo aquello a lo que la normativa le obliga.

En este relato hay varias contradicciones evidentes. Por un lado, el Centro de Recuperación de la Alfranca desaconseja su captura, aun conociendo el mal estado del animal. Por otro, el Director General de Medio Natural, Alfonso Calvo, dice que no pudieron capturarla, de donde se puede deducir que se decidió su captura, pero no se pudo llevar a cabo.

En este estado de cosas, sería de agradecer que Alfonso Calvo explicara cómo se ha desarrollado este episodio. Seguramente un informe del Centro de Recuperación ayudaría a disipar las dudas sobre si el Director General. actuó por cuenta propia, mal asesorado o en sintonía con los
técnicos de la Alfranca.

No es fácil comprender que se evitara la captura para que su vida no corriera peligro a causa del estrés, mientras, parece evidente que su vida correría más peligro por no acudir a su rescate. Lo cierto es que este ejemplar de una especie protegida, responsabilidad del Gobierno de Aragón, ha sido abandonada a su suerte, padeciendo y sufriendo hasta su muerte. Incumpliéndose la Ley de Protección Animal.

Conviene recordar que este año se ha otorgado el premio de medio ambiente a Chavier González, veterinario titular del Centro de Recuperación citado y por supuesto, a todo el equipo de profesionales por la labor que desarrollan en este centro.

Conociendo a estos profesionales del Centro de Recuperación, cuesta creer que no intentaran hacer todo lo posible por capturarla e intentar salvarla, porque en multitud de ocasiones siempre han aconsejado llevar al animal herido o enfermo cuanto antes, para que al menos una vez analizado tuviera una oportunidad de recuperación. Cuesta mucho creer la versión oficial de estos hechos. Los profesionales de la Alfranca no hubieran dejado sufrir a esta loba, y si no hubiera sido posible salvarla, la hubieran sedado tal como lo han hecho en otras ocasiones.

La memoria se remonta al Bucardo. Una especie única que habitaba Ordesa y de la que durante años se conocía la escasez de ejemplares, pero no se hizo nada, cuando se decidió actuar y se capturaron los ejemplares que quedaban, resultó que todas eran hembras. Una buena ocasión para haber aprendido como la inacción de las administraciones y de sus responsables puede favorecer la pérdida de especies protegidas.

En estos momentos hay otra especie que está a punto de sufrir los mismos avatares que el Bucardo, nos referimos al Urogallo. De no actuar pronto y decididamente por parte de este gobierno, nos lamentaremos de su posible extinción.

Sin duda, estamos ante una buena ocasión de transparencia informativa con respecto que ha sucedido con la loba, y que la Dirección General de Medio Natural debería aprovechar para convencer a todos, de su decidida apuesta por la defensa de la biodiversidad.

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