Firma por el indulto. Presos de otros tiempos

06 marzo, 2024. 09:30

Firma por el indulto. Evitemos presos políticos en nuestras cárceles.

Nueva imagen de la campaña por la libertad de los seis de Zaragoza | Diseño: Rubén Hervás

Retórica de otros tiempos. Una persona entra en la cárcel por su posición política contra el fascismo. Mi hijo entrará en la cárcel por un único delito probado. Acudir a una manifestación. Contra, otro hecho probado, la presencia de un partido filonazi y fascista.

¿Es un delito manifestarse en España? No. Bueno. Es un derecho. Pero hay artículos en el código penal pensados para que caiga todo el peso de la ley si acudes a una manifestación. Esa aprobación de leyes durante el gobierno Rajoy es lo que sostiene la sentencia que, tras la revisión del Supremo, queda en cuatro años y nueve meses. “No puede ser”. “Algo más habrá”. Sí, claro. Ya está dicho. Salieron a manifestarse. Luego, con el uso de la palabra de la policía como hecho probatorio –incluidas las justificaciones de sus contradicciones en sede judicial, o que las detenciones fueran horas después– les bastó para arruinarle la vida a cuatro jóvenes. ¿No ves nada extraño aquí? Entonces, es posible que tengas una idea equivocada de la presunción de inocencia.

¿Es un hecho probado que VOX es un partido filonazi y fascista? También en otros tiempos el fascismo tenía otra fama o se le quiso dar un significado anticapitalista y liberador, el resultado: Hitler, Mussolini, Franco… y millones de víctimas. Hoy llaman partido democrático a VOX. Y no. Es un partido dentro del entramado de la Democracia, pero en sus bases hay distintos ideólogos que lanzan discursos calcados a los del partido Nazi o al programa de Primo de Rivera. “Haciendo deporte”, así David Arranz, portavoz de VOX Aragón, tituló un vídeo en el que unos neonazis pegaban a unos jóvenes. También Miquel Ramos tiene artículos interesantes que demuestran esos nexos, casi innegables para el que quiere ver o le da el nombre que corresponde a cada cosa.

Volvamos al delito por manifestarse, ya que a los amantes del fascismo no les voy a convencer, ni pretendo. No está escrito de forma expresa en nuestro código penal, pero se encarcelará a los cuatro mayores de edad imputados en el caso conocido como el de “los 6 de Zaragoza”, uno de ellos mi hijo, solo por manifestarse. Voy a desarrollar esta, a priori, contradicción.

Para que la ciudadanía pueda ejercer libremente su derecho a manifestarse, parece obvio que los Estados no deben penalizar a un manifestante por pertenecer a un mismo grupo de personas desde el que se lanzan objetos. Es discriminatorio y pudiera parecer que busca penar, no al infractor, sino al hecho de mismo de reunirse con el objetivo de protestar. Alguno pensará: “esa es tu opinión”. Bueno, la mía y la de la Comisión Venecia que vela por los Derechos Humanos dentro del Consejo de Europa, según esta Comisión estos artículos del código penal son “potencialmente represivos” porque deja a la ciudadanía en manos de la palabra de las fuerzas de seguridad del Estado. Y aquí, otro argumento de otros tiempos: “la policía siempre dice la verdad”.

Recientemente la ex ministra Calvo - jurista, entre otros muchos títulos - al ser preguntada por si Ábalos debería rendir cuentas ante la justicia por los presuntos cobros bajo mano de su asesor, respondió que él no era responsable penalmente de lo que hizo su asesor, porque los delitos son personales y hay que cometerlos personalmente. Ignora, quizá convenientemente, que la ley de Seguridad Ciudadana y otros packs de la ley mordaza en vigor durante su pertenencia al gobierno, permiten incriminar a una persona inocente como mi hijo, sin pruebas. Y no hay pruebas porque son inocentes. ¿Cómo es posible que no se derogue una ley así?

Un argumento legal que compran todas las dictaduras. Putin no quiere ninguna fiscalización hacia la policía ni hacia la justicia. Nadie fiscalizaba el trabajo de los jueces en los Tribunales de Orden Público, siempre que se mantuvieran fieles a la dictadura, pocos casos de rebeldía se conocen contra el fascismo de jueces y policías en todo el mundo. ¿Qué tipo de imparcialidad puede pretender un joven de izquierdas detenido por una policía que enarbola banderas fascistas en sus comisarías, en sus riñoneras, en las culatas de las pistolas?

¿Delirios? ¿Distopías? Ojalá. De serlo, mi hijo ni tan siquiera hubiera sido arrestado. Pero, como se dijo en una comisaría de Zaragoza, relatado por un policía que se negó a declarar por represalias: “id a la Universidad y que vuelva la furgona llena de antifascistas”. En clara referencia a que tenían que encontrar cabezas de turco porque los medios se habían hecho eco de los disturbios en la Ciudad Universitaria y alguien estaba nervioso. Y ahí estaba mi hijo. Tan culpable se sentía que se quedó en un bar de las proximidades tomándose un café con leche. Y todo lo demás son cinco años de pena de banquillo, tortura psicológica, incapacidad para planificar un futuro al que todos deberíamos tener derecho. Desde ese día, condenado a postergar toda tu vida solo por acudir a manifestarte.

La ley nos ha fallado. Le ha fallado a la que es, probablemente, la mejor persona del mundo. Pero él va a seguir militando. Haciéndome el padre más orgulloso sobre la faz de la tierra. Porque ese día fue a manifestarse contra los que odian al migrante, a la mujer, a los colectivos LGTBIQ+, a las personas de izquierdas, a los muertos durante la dictadura y, cinco años después, siguen pronunciándose igual, ah, y mi hijo también.

Javitxu es mucho más fuerte que este débil sentimiento patriótico que necesita rodearse de simbología y cánticos de otros tiempos para sentirse parte de algo. Es tan fuerte que podría soplarlos y deshacerlos como lo haría con la llama de una vela y tan solo con el uso de las palabras. Como hizo siempre. Cuando estudiaba filosofía en el campus universitario. Militando de forma activa. Por eso le temen. A esos jóvenes se les tiene miedo. A esa determinación de no dar ni un paso atrás. Aquellos que educan a sus hijos con el Cara el Sol, con la violencia del fascismo oculto en un movimiento neoliberal que nos quiere sumisas y calladas, es muy probable que encuentren en cualquier sala de lo penal a un juez más amable de lo que fueron con mi hijo. Educar a hijos fascistas es una empresa mucho más sencilla y cobarde. Pero que se pueda condenar a un antifascista sin aportar pruebas no dice nada malo de Javitxu, sí de la propia justicia en este país. Solo hay que coger un periódico cualquier día del año que se lea este artículo y leer alguna injerencia, sentencia, investigación judicial interesada…

Ahora toca buscar una solución. No nos conformamos con ser víctimas. Mi hijo, ninguno de los cuatro mayores de edad condenados a prisión, deben entrar en la cárcel. Los gobiernos tienen en su mano la posibilidad de enmendar lo que los poderes judiciales y legislativos no han sabido corregir. Estamos a tiempo de volver a estar del lado de los buenos. De los que luchan contra las injusticias. Firmad pidiendo el indulto en la web https://www.libertad6dezaragoza.info/indulto/

¡Deroguen de una maldita vez esa ley que criminaliza la protesta! ¡Indulten a todas las personas que se ven encausadas por la redacción de una ley de otros tiempos!

PD: Ah, y escriban una disculpa por haber arruinado cinco años de la vida de Javitxu, un joven que es, probablemente, la persona más bella de este mundo.


Todo sobre la campaña por la libertad de los seis de Zaragoza. Más información de la plataforma y del caso en libertad6dezaragoza.info. Recogida de firmas por el indulto en libertad6dezaragoza.info/indulto.

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