No quiero reventar: Parkinson, la memoria y el ajuste de cuentas

01 marzo, 2024. 12:02

Schläft ein Lied in allen Dingen

die da träumen fort und fort,

und die Welt hebt an zu singen,

triffst du nur das Zauberwort.

...

Duerme una canción en todas las cosas

que sueñan sin parar,

si la palabra mágica encuentras,

el mundo empieza a cantar.

La varilla de zahorí, Joseph von Eichendorff

La memoria juega muy malas pasadas, es un concepto y un instrumento huidizo y peligroso, es un medio y no un fin en sí misma, nos indica donde excavar, el lugar donde cada uno excava a tientas en la oscuridad y en cada palada se van extrayendo los recuerdos, no solo el que buscaba, si no todos aquellos que estaban encima de él o en sus alrededores.

Esos recuerdos, muchas veces, se presentan como sueños y evocaciones, como rostros del pasado que interpelan y que iluminan algunas estancias del  presente con su tragedia y su pregunta, en cierto modo,  dan sentido a nuestras acciones del presente, recuperar la memoria de los derrotados es un acto contradictorio, bello, amargo, revolucionario y destructor.

Yo muchas veces sueño con mis muertos, con sus rostros, sus estancias, sus heridas y alguna vez me he despertado llorando con un vacío irrecuperable…por eso será que odio la nostalgia y su relato edulcorado, Hay que ajustar cuentas, si no…no tiene sentido la memoria.

No, no fueron fáciles esos años y soy muy resistente a hacer un balance crítico de ese tiempo y de un grupo de gente que conformábamos una parte pequeña de una generación muy histórica, una parte importante de la historia de este país y universal… (¿por qué no?) y, sin embargo, hay que hacerlo…hay que excavar a tientas y con la ansiedad del que no sabe que monstruos, que catástrofes puede desenterrar.

En el final de la clandestinidad y comienzo de  la transición, nosotras éramos un grupo jóvenes de Zaragoza que no alcanzábamos entonces la veintena, y que, ingresamos sin filtro en el ascenso más masivo de las luchas democráticas antifranquistas, para nosotros revolucionarias, y también participábamos de toda la  ola cultural  que, desde abajo y desde fuera, nos arrastraba sin remedio. Me explicaré, espero….

Si Rudi Dutschke decía desde Berlín en el 68  que ninguna de las dos narrativas, la del este o la del oeste, habían conseguido crear aquella sociedad que anunciaban y les preguntaba a sus progenitores por ello, el 77 europeo de la Autonomía, los indios metropolitanos, la semana por la amnistía en Euskal Herria, la crisis capitalista , el paro masivo o los disturbios raciales en UK anunciaba una interpelación completa a todo lo anterior, muchas veces (no todas) sin propuesta alternativa…los más jóvenes no querían contemporizar y desde las colas del paro gritaban un nihilista ¡NO FUTURE!.

Aquí, en Zaragoza, nos venía todo junto y sin manual de instrucciones…desde Labordeta a Patty Smith, desde Quilapayún a los Stooges, todo en el mismo paquete, desde el destape a Truffau o Wim Wenders…una locura para nuestros 18 años. El 77 fue el año icónico, pero al final de la década y comienzo de la siguiente, en el primer trienio, ya algunos pocos de aquí comenzaron a precipitar, a condensar todo aquello y a contrastar con nuestra propia experiencia que había avanzado a grandes saltos en aquellos años intensos…

Parkinson, sus formaciones, formaban parte de esa ola de interpelación desde la calle al régimen, sí, pero también a los dinosaurios que estaban convirtiendo la música popular, el rock’n’roll en concreto, en un espacio de virtuosos, muy estupendo y muy progre,  pero nos hurtaban la posibilidad de expresarnos, de ser y de hablar a los “hermanos pequeños”. No solo debía haber espacio para las tremendas y poéticas letras de Pink Floyd, si no para hablar de la mierda del  futuro y de la vida que nos rodeaba. Que para eso estaba el rock, el rock era nuestro y no nos lo íbamos a dejar arrebatar.

Una formación sencilla, poco virtuosismo (el justo) y hablar de nuestras vidas, ensayar en un garaje, eso es rock’n’roll, y así, del rock garaje nació el primer PUNK y Parkinson se colocaba en los orígenes de ese movimiento desde abajo, social, político y cultural en Zaragoza. Se agotaba el 1968 y comenzaba un cabroncete 1977. Se acabó la Era de Acuario y los chavales del barrio volvían a decir, Ibiza está muy bien, pero ¿qué hay de lo mío? ¿Dónde está mi esperanza?...

Volvamos con Parkinson, a quienes recientemente han editado el disco que aquellos años les negaron. En ese primer momento, no había muchos grupos en Zaragoza que yo conociera, los había sí…pero no conectaba con ellos. Todos estaban todavía, creo recordar, bajo el influjo de la etapa anterior, nos gustaban claro, pero no eran nuestra voz. La voz de aquellos pocos disidentes y críticos con todo que formábamos sus primeros fan o seguidores de Parkinson. No por casualidad estaban en Parkinson gentes con las que compartíamos gustos y también militancia, poco tiempo después, esto se extendió al trio de grupos Zaragozanos que estaban en el centro de este cambio, con miembros, muchas veces intercambiables, y en los que se encontraban gente que militaba o había militado en la LJC, la LCR y los Grupos Autónomos: Parkinson, IV Reich y Más Birras.

Nos unían muchas cosas, nos reuníamos por el Interferencias, el Escaparat, locales de ensayo o en el Windsor para el vermú y también tuvimos una, para mí , desastrosa evolución personal, una vez reconocida nuestra derrota en la Transición, hacia las drogas y hacia la muerte….no lo supimos gestionar y nos equivocamos en muchas cosas. Podemos contextualizar y decir que las drogas fueron “introducidas”  precisamente para detener esa marea de movilización juvenil, puede ser algo de eso, pero también hay que reconocer ya, que las malas decisiones fueron nuestras y no podemos seguir echando balones fuera y hacernos trampas en el solitario. Fracasamos ante ese desafío que la naturaleza de la sociedad capitalista nos planteaba, y lo pagamos muy caro, dejamos a muchos amigos y amigas en el camino. Y hasta que se terminó ese terrible fin de ciclo, también nos dejamos algunos, mucha humanidad enganchada en las gateras de nuestro camino. Costó volver a recuperarla. Ya escribí sobre ello hace un par de décadas.

Para mí el final de los días de vino y rosas fue el famoso concierto por el Hambre en NY, del que me gusta contarme, soy el de la primera idea,  y de ahí devino en colectiva, que resume esa contestación desde abajo y desde la izquierda a la escena bienintencionada de la música POP del momento y su We Are The World. Colofón y síntesis de una época para este rincón del mundo de una generación zaragozana, con un cartel memorable y un mensaje socarrón y subversivo. Fin. 1986?...llegaron los 90, las muertes, los encierros, la diáspora o así es como yo lo viví.

Estas son mis iluminaciones…quizás para constituirse en memoria debería tener más aportaciones, creo que las hay. Hacedlas… que hasta los muertos nos quieren robar, como decía Benjamin, pero sin olvidar errores y detalles feos, entonces será cuando el pasado vuelva a interpelar al presente y esté disponible para los rabiosos y rabiosas en cualquier acontecimiento, en cualquier ruptura del eterno desfile de los poderosos.

Y fue Parkinson quien lo anticipó en su tema: No Quiero Reventar (libremente extraído de un poema de Boris Vian).

“No quiero reventar sin haber conocido…

los monos culopelados devoradores de trópicos”

Quizás los que se fueron sí que los conocieron, los dioses siempre reclaman a los más bellos, pero yo todavía lo tengo pendiente.

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