Hablemos de depuración de aguas residuales en Zaragoza

Temas como la sequía, la limitación del consumo de agua —tanto para usos domésticos como agrícolas o industriales—, o la contaminación de algunas fuentes de abastecimiento, ocupan estos días las cabeceras de muchos medios de comunicación. El saneamiento y la depuración suele ocupar un lugar secundario. Sin embargo, ambos, el acceso al agua potable y el acceso a los servicios de saneamiento y depuración son derechos humanos y constituyen la base necesaria para el cumplimiento de otros derechos como la salud y el disfrute de un medioambiente sin contaminar.

09 febrero, 2024. 10:07
Depuradora de Utedeza, planta de tratamiento de aguas residuales de La Cartuja.

Es al saneamiento y depuración en Zaragoza al que voy a referirme en lo siguiente. Zaragoza fue pionera en Aragón construyendo infraestructuras que ayudaran a implementar dicho derecho —3EDAR, con sus sistemas de colectores y estaciones de bombeo—. El deterioro de las mismas con el paso del tiempo, el deficiente mantenimiento en algún caso, el aumento de polígonos industriales, la expansión de la ciudad y nuevas exigencias medioambientales han hecho que la depuración en la ciudad presente problemas de urgente solución.

Así lo atestigua, por ejemplo, la CHE cuando en la respuesta a la solicitud de autorización de vertido para la EDAR de La Cartuja —la de mayor capacidad— afirma: "Resulta preocupante el estado integral general de la planta de depuración, así como su fragilidad ante cualquier evento o incidente [...] Se deduce la urgente necesidad de valorar alternativas para un tratamiento mayor y más seguro de las aguas residuales de la ciudad de Zaragoza, de forma que se garantice el cumplimiento en todo momento de los límites de vertido exigibles al mayor vertido urbano de la cuenca [...] Esto podría pasar por la sustitución o ampliación de la EDAR de La Cartuja, y/o por la construcción de una tercera planta de tratamiento en la ciudad".

No vamos a enumerar otras insuficiencias graves. Creemos que es el momento de elaborar un plan estratégico que estudie cuál es la situación actual de los servicios de saneamiento y depuración en la ciudad y plantee acciones para mejorarlo (a corto y medio plazo). Creemos también que es oportuno hacerlo coincidir con las inversiones previstas en el proyecto Digitaliza aunando la mejora y aumento de infraestructuras con el control digital de las mismas.

Ese plan estratégico no sólo debe plantear actuaciones que afecten a las infraestructuras sino también a la la gestión de las mismas.

Leemos en la prensa que el pasado día 1 de febrero se aprobó por unanimidad en el Ayuntamiento de Zaragoza un apartado de una moción en la que se insta a iniciar los estudios para la renovación del sistema de depuración llevado a cabo en La Cartuja y que, para que saliera adelante este epígrafe se eliminó del término "gestión" el calificativo de "pública directa".

Desde RAPA queremos hacer notar que La Cartuja es un ejemplo del fracaso del método concesional utilizado en la gestión de la misma. Podemos basar esta afirmación en algunos datos: el precio de construcción/m3 fue desorbitado —doble que las construidas de manera directa—¸ se produjeron grandes sobrecostes —11 millones de euros sobre el presupuesto inicial—, se incumplieron los estándares de calidad de los vertidos —sanción del Ayuntamiento en 2016—, el coste de cada m3 depurado es más caro —el doble— que el de L'Almozara, presenta menor porcentaje de uso en relación a la capacidad de diseño —51% frente al 93% de las de L'Almozara y Alfocea— y ha tenido un mantenimiento tan deficiente que va a provocar la obsolescencia de las instalaciones al final del periodo de concesión —ver "Estudio de evaluación técnica de las instalaciones de la estación depuradora de la Cartuja"—. Además, la ampliación en seis años del periodo de concesión tampoco ha resultado económicamente positivas para el Ayuntamiento —tres millones de euros más de coste—.

Frente a ese método, RAPA propone un método de gestión pública que garantice que el acceso al servicio de saneamiento se produzca con las cualidades de calidad, equidad, transparencia y participación que como derecho humano debe tener.

Queremos recordar que en 2014 se suscribió en el Ayuntamiento el "Pacto social por la gestión pública del agua en Zaragoza y su entorno" y que este puede ser un buen momento para materializarlo.

De todos era conocida la fecha en que termina el periodo de la concesión. Por tanto se ha dispuesto de tiempo suficiente para preparar el final del contrato y comprobar si se cumplen, o no, los requisitos exigidos a la concesionaria en el momento final del mismo.

La tarea que se presenta es ardua y cara. Las personas de Zaragoza ya pagamos íntegramente las EDARs que tenemos. Urge instar al Gobierno de Aragón a la firma de un convenio de colaboración con el Ayuntamiento que haga revertir en éste el dinero del IMAR que aportan las y los zaragozanos. También debería dedicarse a estas necesidades el dinero que Ecociudad paga al Ayuntamiento por el alquiler de las infraestructuras de dicho servicio. "Los euros que provengan del agua que sean para el agua".

Por último decir que las actuaciones de mayor calado —renovación / mejora / sustitución de las EDARs— deben compaginarse con la elaboración e implantación de un plan de vertidos —control de vertidos urbanos ilegales y control de vertidos en industrias urbanas— con gran incidencia en la calidad del medioambiente.

Si Zaragoza fue pionera en enfrentarse al problema de las aguas residuales que generaba, hoy, con la experiencia de todos estos años y el análisis de los múltiples errores cometidos, tiene que ser capaz de robustecer y renovar el sistema que tenemos para cumplir la nueva normativa europea que muy pronto va a aprobarse.

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