La disyuntiva del transporte sanitario en Aragón

15 enero, 2024. 07:21

En una nueva secuela de la conflictivad in aeternum del transporte sanitario en Aragón, merece la pena recordar dichos y hechos de dos grandes mentes de nuestra historia, Winston Churchill y Hannah Arendt. Dos mentes que analizaban la toma de decisiones desde la perspectiva política y filosófica respectivamente.

Ante la invasión de Los Sudetes en 1938 por Adolf Hitler como anexión histórica al tercer Reich después del desmembramiento y sanciones sufridas por Alemania en la primera gran guerra, los países vencedores de dicha contienda, Francia, Reino Unido e Italia (sin la participación de la perjudicada Checoslovaquia) en el El Pacto de Múnich entendieron que sería un "mal menor" ceder ante Hitler por la anexión de la región de Los Sudetes a Alemania en pro de evitar una segunda guerra. Con la invasión de Polonia por parte de Alemania en 1940 y por ende el comienzo de una segunda guerra mundial, Winston Churchill mencionó la frase "Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra"

Hannah Arendt desacredita la debilidad moral de aquellos que bajo el argumento del mal menor se cobijan en que cualquier otra opción es un mal mayor. "Políticamente hablando –escribe Arendt–, la debilidad del argumento ha sido siempre que quienes escogen el mal menor olvidan con gran rapidez que están escogiendo el mal". Arendt cita el Talmud, libro que recoge las leyes de la tradición judía: "Si te piden sacrificar a un hombre por la seguridad de toda la comunidad, no lo entregues; si te piden que dejes violar a una mujer en aras de todas las mujeres, no dejes que la violen". Si te hablan del "mal menor", no les creas. Es la falacia de quienes eluden sus responsabilidades. Y, usándola como nido, en ella empollan los males mayores.

Cinco años sin convenio colectivo, un año de la segunda huelga indefinida del sector, bajadas salariales y condiciones laborales pésimas. Mas de mil familias aragonesas sufriendo las decisiones de empresas sátrapas (pocas se salvan en este sector) que ahogan y desprecian la dignidad y profesionalización de un sector relevante de la sanidad aragonesa.

Lamentablemente todo lo mencionado ocurre bajo la mirada indolente de administraciones que no entienden que esto es un problema de todos y de todas, de la ciudadanía que contribuye con sus impuestos a tener un transporte sanitario de calidad. De los pacientes que a día de hoy ven como no se les atiende el ser trasladados a pruebas clínicas, altas hospitalarias o rehabilitaciones entre otros teniendo que pagarse por sus medios dichas acciones. Que sufren el deterioro asistencial en las emergencias, seis UVIs de los Hospitales de Barbastro, Jaca, Huesca, Calatayud, Alcañiz y Teruel han perdido al médico que las asistía. Y por supuesto de los trabajadores y las trabajadoras que son parte como ciudadanos contribuyentes y como pacientes viendo desde un primer plano el deterioro asistencial, sufriendo en sus carnes la pérdida de poder adquisitivo que apenas les da para llegar a final de mes.

Es entendible el cansancio y desesperación de trabajadores y sus representantes después de cinco años en el que todo lo que puede ir a peor, va a peor. Donde no se ve ni un solo resquicio de luz en un panorama gestionado de la peor forma posible por parte de quienes en los pacientes ven clientes y en el dinero público su forma de enriquecerse. De igual forma que existe un racismo selectivo según la riqueza del individuo en cuestión, existe la misma contradicción si el dinero público va destinado a ayudas sociales (paguitas para algunos) que si va destinado a grandes corporaciones de capital riesgo, entonces no son paguitas multimillonarias, son inversiones, inversiones que a menudo se vuelven a rescatar con más dinero público.

Pero a todo esto existe una solución, de hecho, la administración saliente en parte, y la entrante han puesto los mimbres necesarios. Como no, esos mimbres se llaman millones de euros. 70 millones más se han puesto en el concurso del transporte sanitario urgente y ya se han estimado 21 millones más para el transporte sanitario No urgente que saldrá este año. Por tanto, la solución está en que los "gestores de lo público" hagan lo propio y fiscalicen y auditen hasta el último céntimo de los aragoneses. Y si algo ha quedado constatado, es que las pretensiones salariales de los trabajadores como las asistenciales tienen cabida dentro de los presupuestos expuestos. La pregunta que nos queda es clara ¿quién se está enriqueciendo con el dinero de ciudadanos, pacientes y trabajadores?

No elijamos el mal menor, no elijamos el mal. Este tipo de elecciones siempre suelen tener un ganador, el abusón, el opresor, el tirano. Elegir ofertas salariales miserables en forma de migajas por parte de las empresas no es un mal menor, es elegir un daño a futuro irrecuperable, es elegir perder toda noción de dignidad y moral.

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