Gaza, una terrible repetición

31 octubre, 2023. 15:45

La actriz Meryl Streep recordó recientemente las palabras de la hermana Martirio en la obra de Lorca ‘La casa de Bernarda Alba’. Lo hizo el día que recibió el premio Princesa de Asturias de las artes. El poeta granadino, meses antes de su asesinato, relataba: “La historia se repite y yo veo que todo es una terrible repetición”. Streep añadía que Lorca, a través del personaje de su obra, expresaba una sabiduría que no lo salvaría de morir asesinado apenas dos meses después, víctima de la sinrazón de la guerra, pero que nos serviría como advertencia para el futuro. “Fue su regalo para el mundo y para nosotros, quienes vinimos después”. Pues bien, lo que esta sucediendo en Gaza, lamentablemente, es una terrible repetición; la de un genocidio cometido ante la pasividad del resto del mundo.

La creación del Estado de Israel se asienta a sobre el holocausto sufrido por los judíos durante el régimen nazi de Hitler. La ONU decidía ceder la mitad de los territorios colonizados por Inglaterra en Oriente Próximo para la creación del Estado de Israel. En noviembre de 1947, Naciones Unidas aprobaba el plan de partición de Palestina por el cual asignaba el 54% del territorio al futuro Estado judío, con Jerusalén como enclave internacional. En aquel momento vivían en Palestina 1.300.000 palestinos y 600.000 judíos, explicaba la periodista especializada en Oriente Próximo, Olga Rodríguez.

Desde entonces, el Estado de Israel, por medio de la violencia, ha ido acumulando territorio, pasando del 54% concedido por la ONU antes de la guerra del 48, al 78% de éste, lo que provocó el éxodo forzado de la población Palestina. Esto condujo a 100.000 palestinos a Líbano, 70.000 a Jordania, 75.000 a Siria, 5.000 a Irak, otros 190.000 se instalaron en campamentos en Gaza y 280.000 en Cisjordania. Lo hicieron en los mismos espacios sobre los que se levantaron aquellas tiendas de campaña que después se convertirían en casas de cemento: los campos de refugiados palestinos.

Allí habitan quienes tuvieron que huir y también sus descendientes: sin patria, sin plenos derechos, sin posibilidad de vivir en la tierra en la que nacieron ellos o sus padres. Sin posibilidad, tampoco, de recuperar las propiedades arrebatadas. En Gaza, hoy día, el 70% de la población es refugiada, descendiente de los desplazados del 48.

La conocida como guerra de los seis días en 1967, en la que Israel invadió y ocupó ilegalmente Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, provocó otro desplazamiento forzado, provocando la huida de otros 250.000 palestinos. Una invasión que fue condenada por la ONU.

Desde entonces las violaciones del derecho internacional han continuado por parte de Israel hacia el pueblo palestino, convirtiendo Gaza en la mayor cárcel del mundo a cielo abierto. Tras estos muros de la vergüenza habitan más de dos millones de personas que sufren sistemáticamente la vulneración de sus derechos fundamentales.

Desde entonces, el Consejo de Seguridad de la ONU ha continuado emitiendo resoluciones que siguen sin cumplirse, sobre la ilegalidad de los asentamientos judíos, sobre las mascaras de al-Aqsa, instancias para que Israel permita la vuelta a sus tierras y viviendas por parte de los palestinos desplazados… Decenas de resoluciones que no han supuesto ni una sanción para Israel por parte de la Comunidad Internacional, actuando con total consentimiento e impunidad.

El reciente atentado de Hamás contra la población Israelí en el que murieron 1400 personas, y que merece nuestra rotunda condena, ha dado lugar a una nueva y cruenta ofensiva, escudados en ese derecho a la Defensa. De nuevo, la Unión Europea ha vuelto a avalar ese Derecho, siendo cómplice.

Cuando escribo estas líneas, el ataque sobre Gaza se ha cobrado la vida de más de 8000 palestinos en Gaza, más del 70% son mujeres y niños. Han sido bombardeados hospitales, escuelas, dispositivos de ayuda humanitaria de Naciones Unidas, con la consiguiente muerte de más de 38 trabajadores del organismo. También están siendo asesinados y perseguidos decenas de periodistas.

Israel ha impuesto un castigo colectivo a la población gazatí, asediando el territorio, cortando el suministro de energía, agua y alimentos. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos ha advertido de esta grave situación de falta de acceso a agua potable.

La comunidad internacional, las instituciones, deben dejar de apoyar las guerras como mecanismo para proteger a las personas y promover la paz a través de la Justicia, poner fin al conflicto, dar cumplimiento de las resoluciones de la ONU y reconocer las fronteras establecidas en 1967.

Pese a todo, hay fuerzas políticas, también en nuestra ciudad, como VOX Y PP, que justifican este genocidio amparándose en el derecho a la defensa. Éste nunca puede estar por encima de los derechos internacionales, de la muerte de miles de civiles, entre ellos niños y niñas inocentes.

El pleno de Zaragoza ha condenado los crímenes cometidos durante la guerra y posterior dictadura de Franco tan solo hace unos años. También condenó los horrores cometidos durante el holocausto con el deseo expreso de no repetición.

Miles de zaragozanos y zaragozanas han pedido en las calles que pare esta barbarie. Pero el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza no ha estado a la altura. No hemos sido capaces de exigir que no tenga lugar una “la terrible repeticion de la historia”, pidiendo el cese de los bombardeos, el fin de un asedio que vulnera el derecho internacional, el fin de los desplazamientos forzados de una población aterrorizada, el fin de las miles de muertes de los palestinos .

Como rezaba alguna de las pancartas que estos días se han desplegado en nuestra ciudad, en solidaridad con el Pueblo palestino: “sólo deberíamos escuchar el silencio de nuestros hijos cuando duermen, no cuando los matan”.

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