31 de mayo: 25 aniversario del inicio del "Encierro de las cerrajas"

Durante un mes el movimiento vecinal de Torrero plantó cara al Ayuntamiento del PP-PAR. La lucha en la AV La Paz acabó con el triunfo de las y los vecinos. Se cumplió eso de que la unión hace la fuerza. Hoy no hay celebración alguna, por eso lo recordamos. Un homenaje al esfuerzo colectivo, la participación y la organización.

30 mayo, 2023. 20:20
Imagen de archivo del "Encierro de las cerrajas" | Foto: Zaragoza Rebelde

Según dice el informe del superintendente de la policía municipal que notificaba lo sucedido, sobre las 22.30 del sábado 30 de mayo de 1998, recibió una llamada en su domicilio para que se pusiera en contacto con la concejala del PP, Martínez del Campo… Así lo hizo, y la citada autoridad le expresó su inquietud por la posible continuación de la ocupación del local, sede de la Asociación Vecinal de la Paz en Zaragoza, al carecer de algunas normas de seguridad. Así que se requería de la policía local la búsqueda de un cerrajero para que cambiase las cerraduras de las puertas de acceso de dicho local. El superintendente deja muy claro que, “la solicitud de auxilio se hacía en consideración a ser miembro de la Corporación Municipal y en su calidad de concejala delegada del distrito de Torrero”. El informe prosigue informando con la pulcritud de un escrito policial: se localizó al profesional y, sobre las 2.15 del domingo 31, cuando no existían personas en las inmediaciones para evitar alarma, con la vigilancia de una patrulla de la policía local, se procedió a cumplimentar la solicitud requerida. Concreta que el trabajo terminó a las 2.18 horas.

El informe aún dice alguna cosa más, pero lo interesante es lo mostrado más arriba. Y es que la Asociación Vecinal venía recibiendo requerimientos de la concejala del distrito para que entregáramos las llaves del local y todas las actividades se hicieran en el recién inaugurado Centro Cívico de Torrero, o sea, que desalojáramos el espacio. Se inventaron lo de las normas de seguridad, cuestión “solucionable” y contradictoria pues, ni el propio Ayuntamiento de la plaza del Pilar las cumplía. Se trataba de anular a la Asociación que, junto con las otras dos que más funcionaban en el barrio zaragozano, éramos unas voces muy críticas con la política municipal y andábamos en una lucha de hacía años con el Pinar, el III Cinturón, el Canal o con temas de participación ciudadana. El movimiento vecinal en Torrero era bullicioso, ingenioso y muy luchador, los actos de protesta fueron muchos y continuados. Era evidente que molestábamos y mucho.

Así que el PP, supongo que la alcaldesa Rudi estaría al tanto y daría su visto bueno (nunca se aclaró este matiz), con nocturnidad y alevosía, de modo autoritario y casi inquisitorial, ordenó semejante e incomprensible chapuza. Si la Asociación bajaba al Centro Cívico perdía la autogestión de sus actividades y del local. Su sede durante un montón de años, su razón de existir. Y se decidió no ceder.

El sábado 30, por la tarde, estuvimos en reunión permanente ante la posibilidad de que nos desalojaran. Estuvimos arropados por el exJusticia de Aragón, Emilio Gastón y con las otras dos asociaciones vecinales (Torrero y Venecia) expectantes y apoyando. Nos fuimos a casa pasadas las 23.00 horas y pensando que de momento el peligro había pasado. Nadie, ni por asomo, pensaba que un cerrajero, de madrugada y arropado por la policía, iba a inutilizar las cerraduras, menos aún que fuera una orden de la concejala.

De todas formas, un compañero de la Asociación, no se fio. Manipuló una de las persianas y dejó preparada “una gatera” por donde acceder a los locales, por si acaso. Y lo hizo sin comunicárselo a nadie, dado el estado de nerviosismo e inquietud existente. A las 9.00 de la mañana del domingo, el alumnado de la Escuela de Música de la Asociación no pudo entrar a los locales. Uno de sus componentes fue testigo de lo sucedido al volver a su casa e informó allí mismo a los demás de que había visto manipular las cerraduras y que una patrulla de policía les había dado el alto y tranquilizado de que no pasaba nada y que se fueran a su casa. Llenos de rabia empezaron a cantar en la calle y poco a poco fuimos acudiendo al local. El compañero que manipuló la persiana entró sin problemas y abrió la puerta de emergencias ante la sorpresa general, que a partir de entonces se convirtió en la única entrada al local.

Todo sucedió con rapidez, jubilados (que también estaban en los locales y no querían bajar al Centro Cívico) y personas socias de la Asociación mantuvimos una asamblea en la que se decidimos comenzar el que se denominó “Encierro de las cerrajas”, que duró un mes y acabó, si quiera por una vez, con el triunfo de las y los vecinos.

Desde el primer momento la actitud de la concejala nos pareció autoritaria. No quiso mantener un diálogo que solucionase el problema sin necesidad de ocasionar un conflicto bastante fuerte. Entrar en los locales y vernos dueños otra vez de los mismos supuso como un chute de adrenalina, se desbordó el entusiasmo, se empezó a creer que juntos podíamos revertir la situación y también se preveía una lucha ardua como así fue.

Todos los días había asamblea donde se informaba de la situación, cambiante conforme pasaba el tiempo, y se decidía como continuar. Desarrollamos un montón de actividades, hasta una manifestación bastante numerosa por el barrio. Provocamos reuniones con el Ayuntamiento reivindicando la autogestión de los locales y las llaves, los medios seguían a diario el proceso. Nos apoyaron los partidos de izquierda y mucha gente del barrio, de todo Torrero, se implicó con decisión. Vecinos y jubilados traían generosamente cosas para los desayunos y la noche de los que se quedaban de guardia. Y a pesar de que la presión fue máxima, la pudimos aguantar y llegó el día que nuestra opción ganó y es que, aunque la derecha PP-PAR gobernaba el Ayuntamiento, en la votación del pleno de ese mes de junio, hubo gente del PAR que votó también a nuestro favor. Cuando llegó la noticia a la Asociación, la emoción fue incontenible, se cumplió eso de que la unión hace la fuerza. Con el paso del tiempo, esta historia de resistencia tan importante y aleccionadora, desgraciadamente ha ido olvidándose, hasta el punto que no hay celebración alguna al respecto en su 25 aniversario.

Lo recuerdo hoy aquí por respeto a toda la gente que participó en el encierro, en los turnos de guardia permanentes de 24 horas con gente durmiendo en los locales, al esfuerzo colectivo realizado, a la participación generosa de un montón de gente. Muchos de ellos ya fallecidos, sobre todo jubilados, alguno de ellos entrañables. Fue un ejemplo a seguir como respuesta a cuando la ciudadanía somos ninguneada en nuestras reivindicaciones y no se nos toma en cuenta. Para transmitir a la gente que dialogar, acordar y reivindicar es una dinámica necesaria, hoy más que nunca debido a la manipulación mediática. Para que nos percatemos que debemos organizarnos y construir comunidad.

Un recuerdo agradecido a todas las personas que participaron en el "Encierro de las cerrajas". Constituyó una manifestación extraordinaria de compañerismo y esfuerzo colectivo. Mereció vivir este extraordinario y complejo conflicto.

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