Cuando ya nos habíamos preparado mentalmente para esas fotos de los políticos de turno besuqueando niños ajenos, resulta que lo que está de moda es prometer instalaciones para las personas mayores.
Y eso está bien, las personas mayores no solo son muchas en nuestra ciudad, sino que todas aspiramos a serlo algún día, así que se cubren varias bases.
Lo malo es que, como siempre, no todo el monte es orégano y en campaña electoral aún menos, así que la nueva promesa de la designada candidata del PP, Natalia Chueca de realizar un nuevo Centro de Mayores en Torrero viene de la mano de la promesa de acabar con el CSO Kike Mur que hace años okupa la antigua cárcel y desarrolla un sin fin de actividades muy valoradas en el barrio, además de ser un referente cultural y comunitario para muchos y diversos colectivos de la ciudad que encuentran en el espacio autogestionado un lugar para charlas, conciertos y actividades culturales y deportivas.
¿Les suena el cuento? Claro, es el argumentario del desalojo del CSC Luis Buñuel, donde obviando que en El Gancho existen varios Centros municipales y autonómicos destinados a las personas mayores y que el mismo Ayuntamiento mantiene uno cerrado desde la pandemia, así como el innegable arraigo del Buñuel en el barrio y en toda la ciudad - no en vano ha sido casa y semillero de multitud de iniciativa sociales y culturales-, una mañana se levanta el PP con sus entonces socios de Ciudadanos, los que cambiaron la renovación de las instituciones por la permanencia de sus electas posaderas en tan cómodos sillones, y jaleados por Vox, aterrorizado de todo lo que suene a libertad y autoorganización, decide que "ya vale" y usa como escusa a las personas mayores.
El tiempo ha pasado y la realidad demuestra que el espacio sigue cerrado, clausurado con una violencia impropia por el valor arquitectónico del inmueble y un buen contratillo de seguridad privada. Y de las obras de adecuación, ni se sabe ni se espera, al menos en los espacios oficiales de transparencia contractual, eso sí, la sociedad civil desalojada, despojados los vecinos del barrio de sus servicios y actividades, y las personas mayores sin centro. (y sin las actividades y las redes de apoyo que el Buñuel proporcionaba).
Pero volvamos a Torrero, donde en un radio de menos de 500 metros hay dos Centros de mayores municipales y un poco más allá otro del Gobierno de Aragón (Calles Oviedo, Mozón y Consejo del Ciento) y teniendo en cuenta las peculiaridades del edificio que albergó la antigua cárcel de Torrero (olvidada y abandonada por las instituciones cuando dejó de prestar servicio) todo apunta a que se trataría de una obra aún más cara, sin contar con los costes de equipamiento o de personal para mantenerlo abierto y en funcionamiento, ese personal al que ya ahora se le pide que se apunte a listas de voluntarios para mantener activos los centros existentes, por falta de los efectivos más imprescindibles.
Mi compañero Suso Domínguez defiende que desde las administraciones públicas demasiadas veces se enfrenta a colectivos de diversas condiciones en una batalla por los escasos recursos, obviando que la mayor parte de las veces existen soluciones transversales que mejoran la vida de todas.
Quizás no defiendes la okupación como reacción a un Estado que demasiadas veces no cumple con sus obligaciones y te cuesta poner en valor el ejercicio de una acción comunitaria sin red, pero acabar con lo colectivo no regulado y controlado por las instituciones, es siempre una pérdida importante de redes, relaciones y soportes, de iniciativas diferentes, arriesgadas e innovadoras, de búsqueda de respuestas a las preguntas que nos acosan.
Somos más pobres sin el CSC Luis Buñuel y no seremos mejores si se desaloja la Kike Mur, tampoco será la nuestra una ciudad más segura, por favor no compres ese discurso, pero sobre todo no compres que es para prestar mejor servicio a los mayores, los mayores necesitan una ciudad mejor, que ponga los cuidados en el centro, que sea universalmente accesible, en la que la precariedad no te lleve a pasar frío o necesidad, en la que sea posible tomar la fresca en un banco a la sombra, y en la que para tener algo tú no tengas que arrebatárselo a otro.
Pero claro nada de eso es el objeto del anuncio, la candidata ya se ha hecho la foto, debidamente patrocinada por la compañía de alarmas de confianza, ha amenazado al colectivo que alienta la vida en el CSO Kike Mur y tratado de enfrentar a unos vecinos contra otros y sin tener que besar a nadie. Claro que ella no sabe lo que es Torrero.




