Ovejas eléctricas

13 abril, 2023. 07:40

Reconozco haberme perdido en la pregunta de Philip K. Dick sobre si sueñan los androides con ovejas eléctricas, es innegable el atractivo de un futuro donde los avances tecnológicos hagan factibles los replicantes, aunque convenientemente olvidemos que ese mundo proviene de un desastre apocalíptico.

Igualmente supongo que es sencillo sentirse ilusionado por proyectos con aura y sabor futurista como el Hyperloop o el vertipuerto (aeropuerto para drones de reparto), e incluso a aquellos que tienen un cierto complejo de ser de provincias lo del WiZinkCentrer les parecerá una modernidad maravillosa, obviando que contamos en la ciudad con espacios suficientes para el desarrollo de eventos (aunque quizás después de regalar para generación y media los terrenos de la Romareda, algo menos).

Pensar a lo grande y a lo lejos, en suma, fantasear es tremendamente atractivo y el escapismo una tentación difícil de esquivar, o quizás quienes caen en estos proyectos (y pretenden venderlos como el futuro a desear) se imaginan viviendo en sus residencias con piscinas y jardines en los que reservar una zona para el dron, cogiendo aviones cada jueves y cada martes y por supuesto asistiendo a conciertos de trascendencia internacional cada fin de semana.

Pero la mayoría seguirán viviendo en sus barrios, en sus casas de pisos, deseando un poco más de verde en la plaza sobreocupada por la terraza, cambiar el ruido del tráfico por el del agua de una fuente pública y potable, traqueteando con el carro de la compra o la silla de ruedas por aceras demasiado estrechas, pasando calor en la parada de un autobús que siempre llega tarde mientras intenta, sin éxito, conseguir una ayuda para que los peques puedan ir a la piscina municipal, y lamentando que la merienda de nuevo sea un bollo prefabricado en vez de una manzana.

Probablemente estarían más cerca de una actuación musical o de teatro en el centro cívico del barrio, o en la plaza que se quedó tan hueca como cuando la inauguraron plena de sueños no cumplidos, pero contemplará la suerte de doblar un turno de reponedor de hielos en los garitos de moda.

No sé si las ovejas eléctricas balan en DSD pero estoy segura que para Zaragoza es mejor recuperar las huertas e incorporar sus productos en la cesta diaria, como sería mejor rediseñar las calles para alejar el tráfico, incorporar asfalto fonoabsorbente y reflectante, utilizar los edificios públicos para generar electricidad a las comunidades más deprimidas, apostar por una ciudad más verde, más ciclable, una ciudad para los niños y mayores, sin precios que los limiten, permitir la recuperación del espacio común para respirar, descansar, ser, restar y tejer redes, o dejar de "mejorar" el centro buscando una foto de Instagram para apostar por sus vecinas y vecinos y sus necesidades reales: cuidados, educación, cultura y futuro, desde una participación real y efectiva, sin replicantes.

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