Especialistas de la Plataforma para la Defensa del Patrimonio de Huesca han estudiado el denominado ‘Proyecto básico y de ejecución para la verja y el entorno del espacio libre privado en calle San Salvador n.º 1, San Pedro n.º 2 y Travesía Cortés n.º 1’, promovido por Masari Promociones y Obras S. L., para concluir que la actuación materializada ha resultado “dañina y perniciosa” para la verja diseñada por el arquitecto Vicente Filló en 1888 y el espacio histórico del que ha sido retirada con métodos expeditivos y altamente destructivos.
El informe ha sido enviado a la Dirección General de Patrimonio, cuya titular, Marisancho Menjón, lo es igualmente de la Comisión Provincial que dio el visto bueno al proyecto.
Asimismo, se ha hecho llegar al Ayuntamiento de Uesca, cuya área de Urbanismo justificó y valoró positivamente el alcance de las obras contenidas en la memoria promovida por Masari. En ambos casos se exigen responsabilidades por la lesiva actuación en un conjunto declarado Bien Inventariado del Patrimonio Aragonés desde enero de 2021, catalogación que no se menciona en ningún momento en el proyecto redactado por el arquitecto José María Fanlo Blasco. Proyecto, por otra parte, que carece de los necesarios estudios históricos y matéricos.
En el supuesto de no obtener una respuesta favorable por parte de las instituciones, como ha ocurrido en otros casos de pérdidas patrimoniales sin consecuencias para sus promotores, la Plataforma valorará la presentación de una denuncia ante la Fiscalía.
“La actuación –señalan los técnicos patrimonialistas– ha provocado más deterioro que preservación. Se trata de una intervención injustificable desde el punto de vista de la técnica de la restauración, que promueve criterios elementales de mínima intervención, máximo respeto a los elementos originales, y mínimo deterioro”, precisamente todo lo contrario a lo actuado según esta plataforma.
“El proyecto plantea el sacrificio de pináculos y sillares a fin de desprender la verja para su traslado y posterior restauración sin llegar a proponer siquiera la idea de que, antes que el enorme deterioro provocado por esta actuación de extracción, debe plantearse la restauración de la misma in situ, sin desmontaje. Son los operarios los que deben adaptarse a las condiciones menos agresivas que requiera el elemento a restaurar”, añaden los técnicos.
La praxis respecto a la extracción de la verja “es de una gravedad extrema”, señala la Plataforma, “ya que se han aserrado cada uno de sus barrotes para poderla extraer y transportar”. Así las cosas, “es mayor el destrozo que la aportación a la conservación que, posteriormente, pueda realizarse en el taller”. Por lo que concluyen, “esto no es una restauración, es una agresión injustificable”.
Por otra parte, también se denuncia la destrucción de los pilares originales que deberían haberse desmontado, con el fin de siglar las piezas y sillares para su adecuado almacenamiento, sin embargo, “muchos de ellos se encuentran desparramados, a modo de escombros, entre los cascotes y los restos de la enorme demolición”.
Entre las conclusiones aportadas por los técnicos de la Plataforma cabe subrayar la idea central en materia de restauración, es decir, “actuar con la mínima intervención y el máximo respeto a los elementos originales”. “Las intervenciones abusivas son tan dañinas y perniciosas como la omisión de conservación. Un bien se puede malograr por colapso, pero también por la pérdida irreversible de su autenticidad, valores y pátinas”.
El aprecio de la ciudadanía hacia ese rincón histórico entre las plazas de San Pedro y la de López Allué, abunda la Plataforma, “quedó plasmado en las decenas de carteles colgados por ciudadanos anónimos en el aparatoso cerramiento del rincón, mensajes que se preguntaban por el destino de una verja que nunca debía haber sido amputada de su basamento original, mucho menos con el consentimiento de las administraciones llamadas a protegerla”.




