Razones históricas para preservar el Seminario de Huesca

03 junio, 2022. 11:12

El antiguo Seminario de Huesca se alza sobre la cima del cerro donde los iberos fundaron la población de Bolskan. Más exactamente, sobre el solar más elevado de la localidad. Y esto es primordial: en las ciudades históricas, el solar más prominente solía reservarse como residencia del poder, rodeada por la fortaleza que aseguraba su perpetuación. Por esto, es obligado plantear que los líderes que acaudillaban a la aristocracia guerrera de la época probablemente asentaran en este solar su residencia, su fortificación y los depósitos donde atesoraban sus rentas fiscales y sus botines bélicos.

Respecto a la época romana, los sondeos arqueológicos han documentado el paso de una calzada de Osca, jalonada por muros cuya alta calidad se atribuye a dos domus (viviendas de familias acomodadas). Pero la ubicación de una de las dos zonas monumentales urbanas en su parte más alta, en el entorno de la catedral, lleva a preguntarnos sobre la posibilidad de que este cercano solar, más encumbrado, pudiera haber acogido edificios públicos o gubernativos.

Más difícil de rastrear es la etapa visigoda, cuando solían aprovecharse las construcciones heredadas del mundo romano. La paleotoponimia local certifica la presencia de condes que lideraban la comunidad mozárabe, heredando el modelo visigodo en el que el obispo y el conde competían por el poder civil y fiscal de la ciudad y su territorio.

Puesto que el palacio episcopal de Huesca se hallaba junto a la catedral, el encumbrado sitial del Seminario con sus edificios suntuosos habría sido lugar obligado para que el gobierno civil pudiera pugnar con el religioso por el prestigio y la defensa militar, físicamente sobrealzado.

Wasqa era una de las ciudades más al norte de al-Andalus, frente a la frontera prepirenaica. Por eso el gobernador musulmán del distrito oscense tuvo una especial relevancia en la Marca Superior (siglos VIII-XI). Gracias a un texto de Alfonso II, sabemos que la Zuda de Huesca (alcázar o palacio fortificado) ocupaba el solar del Seminario.

La alcazaba (complejo militar) que la rodeaba incluía el espacio del Museo Provincial y de la plaza de la Universidad, heredera de un gran patio ceremonial palatino. Como en tantas ciudades españolas, la Zuda se asentó en el solar más elevado, con fines defensivos y de prestigio visual. Con ella se vinculan numerosos niveles arqueológicos y estructuras exhumados en los sondeos (muros, silos, pozos, basureros, probables conductos y cisterna, etc.). Y un muro, hoy en uso, erigido antes de que la iglesia románica de Santa Cruz sustituyese a la mezquita palaciega.

Cuando Pedro I conquistó esta urbe (1096) y siguiendo las pautas de la época, reconvirtió su mezquita mayor en catedral y su zuda en palacio real cristiano. De hecho, el palacio hoy conservado fue una segunda residencia regia, obrada un siglo después (h. 1174).

Entonces, los edificios, patios y jardines de la zuda desocupada fueron donados al monasterio de Montearagón (1204), que los usó como un palacio principal entre los de su señorío y segunda sede monacal, arrimada al medio urbano (centro de decisión y comercio). En ellos instaló una residencia de desplazados, una enfermería y una hospedería.

La parte trasera de la Zuda, posiblemente ocupada por jardines palaciegos, fue urbanizada como barrio tributario del cenobio, reconvirtiendo la antigua capilla palatina en una nueva parroquia urbana, acompañada por el imprescindible cementerio.

En el siglo XVI, la Contrarreforma con la que Roma afrontó el protestantismo incluyó la creación de seminarios conciliares en cada diócesis, siguiendo las disposiciones del Concilio de Trento para crear una formación sacerdotal que remediara la pobreza intelectual y moral de buena parte del clero.

En tal marco, la diócesis de Huesca instauró su Seminario (h. 1580) en el antiguo palacio de Montearagón, incautado al patrimonio monástico. En efecto, la segregación de las diócesis de Jaca y Barbastro y la remodelación de la oscense se costearon con rentas y propiedades de los grandes monasterios.

Respecto a su planteo arquitectónico, todo apunta a que las estructuras medievales de los palacios precedentes (zuda, primer palacio real y palacio de Montearagón) se aprovecharon para configurar el seminario, readaptando sus edificios y patios. Así lo corroboran las pautas de la época y los estudios realizados, que documentan muros atribuibles a las fases del dilatado periodo medieval.

Después, continuando como seminario diocesano, el conjunto monumental amplió sus funciones, lo que provocó la sucesiva ampliación y sobreelevación de sus edificios. Así, en 1565, acogió una de las imprentas pioneras de Aragón. Y, en 1791, un correccional para clérigos convictos y una residencia para 150 curas exiliados de la revolución Francesa, lo que comportó el sobrealzado de una segunda planta. La inmediata ocupación napoleónica supuso su eventual reconversión en hospital militar.

En 1887, otra gran ampliación erigió el patio porticado rodeado por tres nuevos edificios. En 1945, Regiones Devastadas repara los desperfectos causados por la guerra; refuerza muros, forrándolos; añade otra nueva planta a sus edificios; y erige la nueva ala de la c/ General Alsina. Desde 1967, funcionó como Colegio de enseñanza media. Y, en el 2000, el Ayuntamiento de Huesca adquirió su propiedad al Obispado.

Como la arqueología de la arquitectura constata habitualmente, el paso de los siglos, la diversificación de usos y los desarrollos de las épocas de bonanza concitaron la paulatina ampliación de superficies mediante la construcción de nuevos edificios y plantas. Así se ensanchó y sobrealzó el monumento, que hoy posee 14 edificios, 5 patios, 19 fachadas y 16.000 m2. Y, de las una o dos plantas de los palacios medievales, se ha llegado a las cuatro que enarbola.

Semejante evolución arquitectónica bimilenaria lo incluye entre los edificios y complejos históricos que, por carecer de fachadas artísticas o por mantenerlas ocultas por superposición de sus construcciones y acabados, se revelan como riquísimos archivos invisibilizados por el paso del tiempo.

Algunos vecinos y gestores públicos desinformados los juzgan como “caserones viejos y ruinosos” carentes de valor artístico, sin saber el enorme valor histórico y arqueológico que ocultan. Y, ello los hace gravemente susceptibles a la voracidad de nuestra economía y de la promoción inmobiliaria e institucional.

En suma, los embrionarios estudios realizados permiten afirmar que el antiguo Seminario de Huesca es un conjunto monumental de gran valor histórico, arqueológico y patrimonial. Con más de dos mil años de historia, se caracteriza por un formato y uso áulico durante, al menos, nueve siglos.

Hoy en día, se halla en grave peligro de ser cuarteado y sectorialmente demolido, en aras de un ambiguo interés público e hiriendo al patrimonio cultural aragonés, corazón de nuestra historia que a todos pertenece y a todos nos incumbe defender.

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