El cementerio de Teruel, cuyo origen se remonta al primer tercio del S.XIX, tiene un gran valor histórico. Para ser concreto, según el arquitecto de territorios devastados, Carlos Soler, el actual cementerio tendría su origen en el año 1832 debido a la falta de espacio del antiguo cementerio de San Cristóbal. Esta antigüedad, y las piezas que en su interior se encuentran, dan un importante valor histórico al lugar. Este valor histórico, es el que propone Ganar Teruel que sea recuperado y "puesto en valor", tanto para los y las turolenses como para las personas que lo visitan.
El patrimonio artístico del cementerio, en materia de Arte o Artes aplicadas, lo cierto es que presenta ya una rica diversidad de estilo y destreza en el trabajo funerario. "Por un lado, resulta notorio el hecho de encargar Panteones a una casa tan Reputada como la Víctor Molinero, situada muchos años en la plaza del Progreso de Madrid (fundada en 1825). Hay que imaginar lo que debía suponer trasladar desde Madrid todas las piezas para montar el Panteón en el Teruel de los años veinte. Estamos hablando de piezas centenarias por tanto entraría a tenerse en cuenta la ley 16/85 de patrimonio español", apuntan desde Ganar Teruel-IU.
Esta ley estatal que dicta la necesidad de protección, acrecentamiento y transmisión a las futuras generaciones el Patrimonio Histórico, así como los lugares que forman parte de este patrimonio, se complementan con la Ley de Patrimonio Aragonés 3/44, en cuyo artículo 25 desarrollan los Monumentos de Interés Local. La declaración de Monumento de Interés Local, corresponde al Ayuntamiento en Pleno, se pueden declarar Monumento de Interés Local aquellos inmuebles que merezcan dicha consideración. "Esta declaración puede ser previa a la de Bien de Interés cultural", explican desde Ganar Teruel-IU.
Por tanto, el cementerio de Teruel, además de sus personajes ilustres, tiene también un importante patrimonio cultural, además de histórico. Se pueden encontrar en él muchas piezas centenarias y otras cercanas a serlo. Esto permite que dentro del mismo recorrido por el cementerio, se observen diversos estilos artísticos. Un recorrido por la historia del arte de los últimos siglos, pasando desde el Modernismo de la propia lapida de Salvador Gisbert al Art-deco, imperante en los años 20 en el ámbito de la escultura monumental de mano de artistas como Molinero, Minguela o Pinazo, todas ellas de un importante valor histórico.
Tal y como señala el turolense, Javier Hernández Gracia (historiador del Arte), no solo obras de artistas reconocidos pueblan el cementerio de Teruel, hay una gran profusión de trabajos anónimos pero que muestran la gran calidad y oficio artístico de los artesanos del mármol y otras piedras que existía en la ciudad turolense. Muchos de estos trabajos, pese a rondar un siglo de antigüedad, se muestran en perfecto estado. También es parte de este arte, la riqueza icnográfica que presentan dichas lápidas.
A estas consideraciones conviene añadir la responsabilidad patrimonial del Ayuntamiento en la conservación de elementos artísticos de personajes como Miguel Ibáñez, al que Aldecoa cita como médico en la evolución del cementerio; o Miguel Vallés, con el escudo de la ciudad en su lápida. Una lápida que tiene gran interés tanto artístico como histórico, como también la tiene la de Víctor Pruneda. "Por época y factura atendiendo la ley de patrimonio aragonés, habría que inventariar estos bienes como de interés municipal", concluyen desde el grupo municipal.




