El techo de hormigón

06 marzo, 2020. 17:00

Creemos que toda lucha constituye un motivo global de transformación, de cambio, pero ¿hay que jerarquizar las luchas? ¿qué luchas van primero? ¿hay que centrarse sólo en los malestares globales de las sociedades neoliberales, neocoloniales y heteropatriarcales? ¿seguimos hablando de una lucha singular feminista? Deberíamos empezar a creer en la fuerza y la armonía que emerge con la diversidad y la pluralidad de los feminismos.

Los derechos no son innatos, son una lucha constante bajo la moralidad humana que “piramidiza” toda existencia o existencias en las sociedades del consumo y el capitalismo, poniendo su eje angular en los cuidados y la invisibilización de estos, para encontrar un arma de dominación que recae mayoritariamente según género, sexo y raza.

Esto es una pequeña introducción de lo que sucede actualmente con las luchas y movimientos sociales, que una vez sacuden los rígidos esquemas patriarcales y capitalistas, deja entre ver que no nos cuestionamos nada y simplemente hacemos un plagio mal hecho de las bases ya asentadas, haciendo un trabajo superficial, esperando a ver quién consigue algo más de su propia opresión y poniendo techos de hormigón a otras luchas y vivencias.

La lucha por la ratificación del Convenio 189 de la OIT supone sólo poner en la mesa el reconocimiento de los derechos laborales de las trabajadoras del hogar-permítasenos usar como imperativo el femenino ya que hablamos de un trabajo realizado mayoritariamente por mujeres-, picando un pequeño trozo de ese techo sin profundizar, reconociendo que cuidar y limpiar es un trabajo, así sin más, como si ya no lo supiéramos quienes hemos estado haciéndolo durante décadas.

Se sigue sin poner en práctica medidas para regularizar y proteger los derechos y libertades de asociación, igualdad efectiva en la Seguridad Social, Inspección laboral, derecho a la integridad física y la intimidad, etc. Medidas efectivas frente al abuso del amo blanco y la ama blanca, que han estado años lucrándose con la labor precarizada del cuidado.

Vamos a picar otro trozo que supone ir transformando el imaginario masculinizado que impera en las sociedades occidentales y que, se nota vigente en los textos que se redactan, como es en el ya nombrado Convenio que no utiliza el lenguaje inclusivo de un trabajo feminizado, cuya labor de la mujer en las economías del mercado a través de la economía “doméstica” ha sido relevante y así merece ser reconocido. Otro término a cuestionar por su connotación peyorativa es “doméstico”, muy de dominación, de colonización, de sumisión.

Seguimos picando en el techo de hormigón y vemos que van quedando de lado otras cuestiones pendientes que tratar y accionar como es el racismo, la colonización y el extractivismo. Y aquí ya empezamos a hablar del eje angular de donde se sostienen las vidas, sociedades y privilegios del Norte Global mediante el empobrecimiento del Sur Global y que se ponen en evidencia con el trabajo de la Empleadoras de Hogar, en su gran mayoría, migrantes.

La cadena de cuidados que emerge con la migración trae consigo esclavitud, violencia y muerte porque sólo es mano de obra barata de la cual es fácil prescindir y explotar. Bajo el manto del trabajo interno, la falta de conciencia de la importancia del trabajo de hogar y de cuidados en las sociedades capitalistas, la ley de extranjería, el saqueo de recursos naturales del Sur Global,… se sostiene la riqueza de países que trafican con vidas y cuidados.

En este Convenio se habla sobre acuerdos entre la empleada y empleador/a para residir o no en el hogar para el que trabaja para dos puntos después más abajo, en otro apartado, indicar que tienen derecho a conservar su pasaporte y carnet de identidad, como si con ello ya estuviera todo hecho y sólo fuera una lección de: “está mal esclavizar” y la conciencia del amo y ama blanca ya no están programadas para domesticar a sus empleadoras. En otras palabras, habla del trabajo de interna, pero huye de su connotación presidiaria de este término, ¿o acaso bajo su libertad un banquero va a vivir a un cajero?

La nula responsabilidad del norte global con el empobrecimiento del Sur Global ilegaliza vidas, cuerpos, humanas y se lucra de ello. Cómo si en nuestros países de origen no tuviéramos a quién cuidar y quisiéramos dejarlo por experimentar y, cómo si pudiéramos elegir regresar sin la arbitrariedad del amo y la ama blanca que dice: “deme su pasaporte y cuando se termine el trabajo, se lo regresaré”, “no le importaría quedarse una media horita más, verdad, estamos en familia”, “es lo que hay, sino otra lo cogerá”, “a Amparo la tratamos como de la familia”.

La impunidad de la que se beneficia el hombre blanco con la Ley de Extranjería le permite abusar y acosar con libertad, porque el sistema amedranta a las mujeres que no cuentan con un “plástico” para legalizar su residencia y por tanto, se convierten en la diana del lobo feroz que dulcemente te toca la mano, la cara, te escribe mensaje de textos, no te quita la mirada de encima, expresa sus impresiones de tu cuerpo,… y el iceberg va llegando a la punta y no hace falta explicitarlo. ¿Quién nos protege? ¿Cómo podemos protegernos? ¿A quién acudimos?¿Al Convenio 190 de la OIT ?

Imagínense esa situación violenta de tener a tu agresor campando a sus anchas, mientras el sistema secunda su poder, porque es un falosistema enorme que te hace pequeña. Debes pasarte tres años huyendo de ese leviatán, si no es más. Prueben actualmente a encontrar un trabajo de 40 horas y que te hagan contrato, bueno, en el caso de nosotras las trabajadoras del hogar no nos es difícil encontrar trabajos y sumar hasta más de 70 horas, el problema está en que el contrato está en una nube virtual, quizás en la Deep web y como somos mujeres y cuerpos desechables cómo vamos a derrumbar ese techo, si las alianzas de la mujer privilegiada del norte sigue llevando pancartas de indignación por sus techos de cristal.

Se sigue sin dar valor ni reconocimiento al trabajo histórico de las mujeres en el cuidado de las vidas pero en especial, se ignora la importancia de la mujer no blanca en estos trabajos y las múltiples violencias que sobre ellas caen. Se olvidan que hemos sido cuidadxs alguna vez en nuestra vida y, que probablemente necesitemos ser cuidadxs en el futuro. Si esa cadena de cuidados surgiera desde la igualdad y la conciencia, cuidaríamos hasta del río que nos da de comer y beber.

La lucha de las Trabajadoras de Hogar y de los Cuidados es una lucha contundente, plural y diversa, porque no deja entre ver sólo la importancia de su labor en el mercado laboral, sino que es atravesada por múltiples opresiones piramidales que construyen techos de hormigón y aniquilan tierras, identidades, cuerpos, experiencias, sabidurías… Es una lucha que merece ensalzarse y tomar parte, pues como bien dijo Angela Davis: “Si llegan por ti en la mañana, vendrán por nosotros en la noche”.

Firma

Noticias relacionadas

· PUBLICIDAD ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·