El Partido Popular ha emprendido una particular cruzada contra la divulgación y la protección del aragonés y ha pedido al Ayuntamiento de Uesca que retire los carteles con la denominación de la ciudad en aragonés así como la derogación de la declaración del municipio como zona predominante del uso de esta lengua.
Estas medidas que fueron adoptadas por el alcalde del PSOE, Luis Felipe, y que llegaron con el respaldo de la Ofizina de Lengua Aragonesa son para el PP una “aberración” y ha tildado de “ridículos” los carteles que recuerdan tanto a la población como a las personas visitantes la historia y el patrimonio lingüistico de la ciudad.
Para el PP de Uesca, el uso del aragonés en la cartelería de la ciudad es un ejemplo de “posverdad” dado que no tiene “ninguna base de carácter social o lingüistica”.
Una afirmación que el censo elaborado por el Seminario aragonés de Sociolingúistica de la Universidad de Zaragoza desmiente ya que en Aragón hay más de 81.000 personas que saben hablar catalán o aragonés, un 6% de la población total. En concreto, unas 25.556 personas hablan en aragonés y unas 56.235 entienden la lengua con fluidez. En la ciudad de Uesca se traduce en unas 1.048 personas que hablan aragonés y unas 1.558 que lo hacen en catalán. Si comparamos con la población total de la ciudad, unas 50.000 personas, parece no existir una gran presencia pero sí demuestra que existe arraigo del aragonés en la ciudad. Además es la Dirección General de Política Lingüistica del Gobierno de Aragón la que sitúa en el norte del territorio como la zona de persiste el uso de esta lengua.
Al margen de las cifras, el objetivo de estos carteles con el nombre de la ciudad en aragonés no es facilitar la lectura de los y las hablantes, dado que estas personas a fuerza de siglos de colonización castellana ya comprenden ambos idiomas, sino “normalizar” y “dignificar” el uso del aragonés, así como reconocer la deuda histórica que se le debe a una lengua desprestigiada y marginada que forma parte de la historia de Aragón.
Desde el Gobierno de Aragón recuerdan que “a lo largo del siglo XX, el proceso de desintegración del aragonés se vio acentuado, primero por la Guerra Civil española y, después, por el fenómeno de la despoblación, a veces fomentado por el propio Estado, tal y como ocurrió con la política hidráulica y forestal”.
Por su parte, la Ofizina de Lengua Aragonesa del Ayuntamiento de Uesca considera que la labor de este servicio y de sus medidas sirven para “fomentar a normalizazión, l’uso e a presenzia de l’aragonés en toz os ambitos d’a bida sozial e cultural d’o Conzello de Uesca/Ayuntamiento de Huesca”. Una oportunidad única para conservar un idioma que resiste precisamente en el área norte de Aragón.





