Estos días he leído que con la muerte de Fidel Castro también muere parte del siglo XX. Aunque quede mucho por mejorar en Cuba, sólo podemos desear que no consigan acabar con todo lo que consiguió la revolución.
Aquí, seguimos viviendo en el siglo XX, o -mejor dicho- muriendo. Con autovías inexistentes, con carreteras "nacionales" que el estado convierte en cementerios, con gente que muere entre el fuego en sus casas sin electricidad, con mujeres asesinadas por ser mujeres, con hombres que asesinan porque creen ser muy hombres, con la ultraderecha acechando...
Aquí, estos días, hemos visto y leído muchos accidentes. Mortales o no, nos recuerdan a mucha gente que se quedó en la carretera, nos revuelven las tripas y nos hacen coger el teléfono o el ordenador para saber a quién le ha tocado esta vez. Para confirmar que no le ha tocado a nuestro hijo, a nuestra hermana o a nuestra pareja.
Un accidente cada nueve días en la misma carretera no sólo sucede porque hay gente que conduce irresponsablemente. Se necesita mejorar la seguridad y la alternativa a largo plazo sólo es una: el desdoblamiento.
Entre el 10 y el 26 de noviembre el tramo de la N-232 entre El Burgo de Ebro y Alcañiz ha acumulado 2 víctimas mortales y 15 personas heridas, algunas de gravedad, en cinco accidentes. Un tramo que apenas tiene 90 kilómetros y que muchísimas personas tenemos que recorrer varias veces a la semana. Muchas otras, diariamente.
Y leo a la gente de mi pueblo o de otros pueblos de la redolada y todos tenemos esa sensación, esa inquietud que nos hace preguntarnos, cada vez que vemos estas noticias, "¿cuándo me tocará a mí?". La misma inquietud que te invade cuando coges el coche o el autobús, te metes en esa carretera y empiezas a recorrerla. Y no puedes evitarlo... Aquí murió Alberto, aquí mi tía Mari, aquí tuvo el accidente Arturo, aquí Luis, aquí aquel chico de Fuentes, aquí el primo de mi tía... Y sigues.
Y eso no es vida, no es seguridad y no debería suceder en el siglo XXI. Como tantas otras cosas...





