Según denuncian estas organizaciones, los materiales de la campaña de Hazte Oír se han detectado en lugares como el IES Bajo Aragón de Alcanyiz o el CEIP Ensanche en Teruel.
En concreto, se trata de folletos en cuya portada aparecen menores realizando el saludo fascista frente una pretendida bandera LGTBI y en los que se realiza un ataque a las últimas medidas legales sobre inclusión impulsadas desde el ámbito territorial, estatal y europeo que según Hazte Oír “se adhieren a la corriente ideológica defendida por los lobbies del feminismo radical y LGTBI”.
En su interior se pueden leer afirmaciones como que “impone modelos familiares a padres, maestros y centros de enseñanza”, “desorientan a los niños imponiéndoles la diversidad sexual” y “privilegian con dinero público el adoctrinamiento sexual entregando la educación de los niños a las organizaciones LGTB”.
Acompañan estos folletos con cartas dirigidas a las Direcciones de colegios e institutos de Secundaria en las que se llega a advertir del adoctrinamiento de una legislación que “promueve modelos de comportamiento lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual”.
Según Juancho Alpuente, presidente del colectivo Lavanda, “su contenido es peligroso para la convivencia pacífica en las comunidades escolares y afecta no sólo al alumnado sino también al profesorado de estos centros”.
Yolanda Nuño, portavoz de CGT en Teruel añade, “afirmar que no existe discriminación en nuestra sociedad y que las estadísticas de maltrato hacia ciertos colectivos están falseadas son de una gravedad intolerable y requieren actuaciones legales”.
Las últimas declaraciones públicas de Hazte Oír han sido en defensa del alcalde Alcorcón David Pérez, ante los ataques recibidos por sus polémicas declaraciones en las que denominaba a las feministas como “mujeres frustradas, amargadas, rabiosas y fracasadas como personas”.
Tanto el colectivo Lavanda como CGT instan al Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón a tomar las medidas legales oportunas y a mostrar un rechazo público contundente a actitudes LGTBIfóbicas, tal como ya ha hecho la Consejería de Cantabria.





