El caso Acuamed

Artículo de opinión de Luis Clarimón, activista, animador de tiempo libre, ecologista y sindicalista. Candidato de Unidos Podemos al Senado por Zaragoza

20 junio, 2016. 11:45
Luis Clarimón.

“La gestión del agua en España adolece de graves deficiencias, siendo la primera de ellas la corrupción y las irregularidades institucionalizadas”, afirmaba en 2004 el informe AGUAS LIMPIAS, MANOS LIMPIAS – Corrupción e Irregularidades en la Gestión del Agua en España de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

La investigación que la guardia civil y los jueces están llevando a cabo en la empresa pública ACUAMED corrobora aquella afirmación. De las evidencias que vamos conociendo se desprende que Acuamed, en los asuntos investigados, beneficiaba (siempre presuntamente) con dinero publico a las empresas contratistas a cambio de presuntos sobornos, haciendo dejación de sus funciones como empresa publica, desprotegiendo al medio ambiente y el interés general.

La hoja de ruta viene a ser la siguiente: tras establecer techos de gasto, recortar los presupuestos, prohibir la creación de nuevas plazas de empleados públicos mediante oposiciones, limitar y encorsetar las administraciones publicas -en este caso de las Confederaciones Hidrográficas-, se constata que para gestionar los ríos y las infraestructuras hidráulicas, asi como para controlar y mejorar la calidad de las aguas o evitar las inundaciones, hacen falta recursos humanos, materiales y financieros.

Con una cierta ingeniería contable se han generado empresas publicas como ACUAMED dedicadas básicamente a intermediar con otras empresas privadas que llevan a cabo las obras, estudios, proyectos, controles...tareas que perfectamente podrían hacer empleados/as públicos desde la propia Confederación Hidrográfica .

Con menos controles que los que tienen las administraciones publicas, empresas como ACUAMED son el marco ideal para el capitalismo de “amiguetes”. La herramienta para vaciar las arcas publicas han sido los contratos falsos, sobrecostes y negociaciones secretas, falsificación de certificaciones y liquidaciones, con el objetivo de aumentar significativamente las cantidades que cobraron las adjudicatarias. Se ha repartido generosamente el dinero de todos a las grandes constructoras (la investigación menciona a FCC y ACCIONA entre otras), que mas adelante agradecerán, presuntamente, tanta generosidad mediante las puertas giratorias en un empeño por poner lo publico en manos privadas tan insignes. Entre sus propósitos también ha estado aplicar tecnologías “punteras” para reducir costes a las empresas adjudicatarias de la obra como contaminar el rio Ebro con salfumán (ácido clorhídrico) para corregir el pH de una de las zonas a descontaminar en Flix, matando de paso cualquier ser vivo que se pusiera por delante. Puro patriotismo y moderación política.

En honor a la verdad hay que decir y agradecer que en esta empresa ha habido profesionales que se han opuesto a las tropelías de sus superiores, que han sido despedidas/os por su honradez y su integridad y que merecen reparación y reconocimiento.

Ha publicado el periódico El Mundo que “según la investigación, en su etapa como ministro Arias Cañete nombró al presunto cabecilla de la 'trama Acuamed', Arcadio Mateo, mantuvo con él comunicación directa constante, relevó a quien pretendía pararle los pies y buscó la manera de legalizar al menos uno de los contratos investigados, con el que la constructora FCC habría obtenido 40 millones de euros que al final no se pagaron, tal y como declaró ante la Audiencia Nacional Federico Ramos de Armas, quien fue hasta enero pasado 'número tres' del Ministerio de Presidencia y uno de los principales apoyos de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría

Este latrocinio organizado encaja mal en el País de las Maravillas que Mariano Rajoy describe sin rubor en sus monólogos. Miguel Arias Cañete por supuesto lo niega todo, un “todo” que no deja de crecer, pero es posible que cualquier día de estos le corresponda “ser fuerte”.

En el país de la dura realidad que queremos transformar, no hay fondos para limpiar el rio Gallego de la contaminación por residuos de lindano y pretenden cargar a las vecinas y vecinos de Zaragoza con un impuesto injusto el ICA para afrontar la depuración de aguas residuales.

El informe AGUAS LIMPIAS, MANOS LIMPIAS ponía de manifiesto “que la existencia de irregularidades relacionadas con la toma de decisiones sobre la contratación de las obras públicas hidráulicas, derivadas del incumplimiento del deber de vigilancia frente a la ampliación de regadíos ilegales o frente a la contaminación, no se aplica solamente a casos aislados bajo la responsabilidad última de particulares o de funcionarios de bajo nivel. Por el contrario, observamos que el abundante número de casos de desgobierno hidráulico y de manejo fraudulento de fondos públicos, que traen como resultado la destrucción o degradación grave de muchos recursos naturales y valiosos patrimonios ambientales, sociales y culturales, parece deberse a una actividad planificada, consciente y decidida de los grupos de presión, para los cuales la Administración Pública constituiría un botín al servicio de sus intereses, Administración entre cuyos cargos se encuentran personas que proceden y trabajan para el sector de las grandes constructoras, compañías eléctricas y el gran negocio agrario”.

Las funciones de la empresa ACUAMED deberían regresar a donde siempre debieron estar, al propio ministerio y a las Confederaciones Hidrograficas, dotadas de fondos suficientes y de empleados públicos seleccionados por oposición mediante criterios de igualdad ,merito y capacidad.

Unas cuantas leyes deben cambiar para poner fin a la corrupción, para atajar las puertas giratorias, para favorecer la transparencia y la participación publica mas allá de los maquillajes y cambalaches.

La idea de empoderamiento público y de la gente que defendemos desde las candidaturas municipalistas, se basa en que la gente no solo quiere participar en la elaboración de las políticas públicas, sino que quiere co-producir las políticas públicas, algo bien distinto.

El día 26 de junio tenemos una oportunidad histórica no sólo para echar al Partido Popular y acabar con las políticas del clientelismo y la corrupción, sino también para avanzar hacia un modelo de gestión pública del agua que no ponga en peligro la salud de las personas y los ecosistemas y que permita que un bien tan preciado y necesario para el desarrollo de la vida sea gestionado de manera transparente y eficiente. Nos jugamos mucho.

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