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2018, avances en el sistema sanitario con muchas cuestiones pendientes

Hacer un balance de lo sucedido en la política sanitaria en 2018 resulta complicado porque se ha producido un cambio de Gobierno y en el último, un cambio de ministra, lo que supone muchas variaciones en la política y en la organización a nivel del Ministerio de Sanidad que dificultan la continuidad de las actuaciones....
| 4 enero, 2019 07.01
2018, avances en el sistema sanitario con muchas cuestiones pendientes
Foto: Pablo Ibañez (AraInfo)

Hacer un balance de lo sucedido en la política sanitaria en 2018 resulta complicado porque se ha producido un cambio de Gobierno y en el último, un cambio de ministra, lo que supone muchas variaciones en la política y en la organización a nivel del Ministerio de Sanidad que dificultan la continuidad de las actuaciones.

En todo caso es evidente que durante este año se han producido algunos avances significativos que conviene resaltar.

El primero y el más sustancial ha sucedido en el ámbito autonómico, y ha sido la reversión del hospital de Alzira a la Sanidad Pública. Se trata de una experiencia muy importante porque pone en evidencia que es posible la recuperación para el sistema sanitario público de los centros privatizados, si existe voluntad política para ello y que, a pesar de los agoreros, puede hacerse sin problemas y mejorando la asistencia sanitaria que reciben la población.

El segundo es la aprobación del RDL 7/2018 sobre el acceso universal al Sistema Nacional de Salud, que a vuelve a hacer pivotar el derecho a la salud sobre la ciudadanía y no sobre el aseguramiento, pero que a pesar de su título contiene algunas ambigüedades e insuficiencias al respecto y que ahora al tramitarse como proyecto de ley pueden corregirse (si es que la oposición, por la vía de la utilización perversa de la Mesa del Congreso, no opta como ha hecho con otros proyectos de ley con meterlo en el congelador burocrático postergando su tramitación ‘sine die‘).

Finalmente está la aprobación de Real Decreto sobre prescripción enfermera, corrigiendo la anómala situación creada por el RD 954/ 2015 que en la práctica la eliminaba y que había contado con la oposición mayoritaria de profesionales y CCAA y solo representaba los intereses más corporativos de los Colegios de Médicos.

Sin embargo, todavía quedan cinco cuestiones centrales que abordar para dar un giro fundamental a la política de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatizaciones aplicada por el PP en los últimos años. Por supuesto hay muchas más cosas que hacer, pero estas son las más urgentes.

Acabar con la derogación del RDL 16/2012, porque todavía quedan pendientes aspectos muy importantes y muy negativos como los copagos de los medicamentos (2,18 millones de personas no retiran medicamentos prescritos por motivos económicos según en Barómetro Sanitario), y los otros copagos que no se llevaron a cabo pero que siguen vigentes (transporte, dietas, medicamentos de farmacia hospitalaria, etcétera). Es una medida urgente y que solo fomenta desigualdad impidiendo a las personas más pobres y más enfermas el acceso a la prestación farmacéutica. Aunque tiene un cierto impacto económico, no resulta fácil entender que todavía no se hayan tomado medidas al respecto mientras se aprueban otras partidas de gasto muy superiores.

Financiación suficiente que permita recuperar los recortes y el empleo perdido en el sistema sanitario público, condición necesaria para garantizar la utilización intensiva de todos los recursos de la Sanidad Pública.

Acabar con las privatizaciones y recuperar lo privatizado, lo que precisa voluntad política (como sucedió en el caso del hospital de Alzira) y cambios legislativos (por ejemplo blindar por ley la provisión pública derogando además la ley 15/97). Existe una comisión de trabajo al respecto que puede favorecer el proceso y que, por primera vez en nuestro sistema sanitario, abre algunas expectativas de revertir este proceso privatizador.

Control de la sobreutilización tecnológica, incluyendo el gasto farmacéutico que en los últimos años y empujado por el acuerdo con Farmaindustria, está disparado, especialmente en el ámbito hospitalario. Hay que avanzar en este sentido de manera decidida empezando por acabar con el pacto con Farmaindustria (que caduca el 31 de diciembre) y regulando los numerosos conflictos de interés presentes, así como una información y formación independiente que no esté sesgada por los intereses económicos de la industria.

Por fin, recuperar el protagonismo de la Atención Primaria en el sistema sanitario, dotándola de recursos suficientes, potenciando la accesibilidad y la continuidad, dando mayor peso a la enfermería comunitaria y a las labores de promoción y prevención.

No parece fácil que todos estos temas puedan solucionarse en la actual coyuntura política, pero es obvio que se pueden dar bastantes pasos en su solución, total o parcialmente. Como siempre no hay que fiarlo todo del Gobierno y lo que suceda hasta las próximas elecciones va a depender de la capacidad de la sociedad, de los profesionales y de las otras opciones políticas para hacer una presión efectiva.

4 enero, 2019

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