20 años de Srebrenica

Más de 10.000 personas fueron asesinadas y enterradas en fosas comunes en lo que supuso la mayor matanza en Europa tras el fin de la II Guerra Mundial

Foto: Paul Katzenberger.

El mayor conflicto vivido en territorio europeo tras las dos guerras mundiales terminó con la desintegración de Yugoslavia, dividiendo el estado plurinacional que había sido mantenido en paz durante la presidencia vitalicia del General Tito. Las diferentes guerras vividas entre 1991 y 2001, en la ex Yugoslavia pasaron a denominarse Guerra de los Balcanes, o Guerras de Secesión Yugoslavas.

El episodio de Srebrenica se enmarca en ese conjunto de conflictos bélicos y supuso el mayor asesinato en masa ocurrido en Europa tras la II Guerra Mundial. La organización de madres de Srebrenica estima en más de 10.000 los bosnios que desaparecieron tras la invasión de la ciudad por parte del ejército serbobosnio el 11 de julio de 1995. ACNUR determinó en 8.000 los civiles asesinados. Los serbobosnios, admitiendo esas 8.000 muertes, aseguran que "tan solo" 3.000 eran civiles.

Por aquellos meses, Srebrenica era un experimento en manos de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR), los cascos azules de la ONU, que habían declarado la ciudad como una de las “zonas protegidas” en el territorio serbobosnio de la recientemente declarada como República de Bosnia. Un territorio que a la postre terminaría definido como República Srpska, con entidad de estado pero integrado en Bosnia Herzegovina.

Tras la creación de estas “zona protegidas” bosnias, bajo control de soldados de la ONU se produjo una desmilitarización de las mismas, quedando rodeadas de soldados serbobosnios, bosnios o croatas, dependiendo de su localización. Las zonas orientales quedaron como una especie de islas bosnias en un mar serbio. Unas zonas que el propio presidente de los Estados Unidos criticó, calificándolas de “galerías de tiro”, algo que no le impidió aprobar la resolución que desmilitarizaba dichas zonas pese a la amenaza serbobosnia constante de ocupación de las mismas.

El acuerdo de desmilitarización de la ONU fue violado por ambas partes. El ejército de la República Sprska se negó desde el inicio al desarme, por su parte el ejército Bosnio, sacó el armamento de los enclaves, previamente a la declaración de “zona protegida” de la ciudad.

Mientras, los autoerigidos como garantes de la paz, la ONU, sobre los estimados 34.000 soldados necesarios para garantizar la seguridad de la zona, enviaron tan solo 7.500, autorizados a usar la fuerza únicamente en defensa propia, y no en defensa de los civiles a los que su misión debía proteger. Ante esta situación la pólvora ya casi se podía oler en las “zonas protegidas”.

En 1995 la mayoría de los convoys de ayuda humanitaria no llegaban a las “zonas de seguridad” y la poca ayuda que llegaba lo hacía desde el aire, lanzada en paracaídas. La población civil carecía de medios, y las recientes alianzas entre bosnios y croatas en Herzegovina espolearon al ejército serbio y serbobosnio hacia la ocupación de las zonas protegidas. La única ciudad que resistiría el asedio sería Gorazde, todas las demás cayeron en manos serbias.

La toma de Srebenica

Tras la toma de control de la ONU de la ciudad, más de 60.000 personas permanecían como refugiados en Srebrenica. El día 2 de julio, el general Radko Mladic, tomó la decisión de atacar la ciudad. Cuatro días después, dos columnas del ejército de Srpska ya habían penetrado en la “zona protegida” quedando a tan solo un kilómetro de la ciudad.

Un vehículo blindado de la UNPROFOR, en esa zona compuesta por soldados holandeses, trató de impedir el paso a los soldados serbobosnios. Tras ser atacado emprendió la huída, una situación que fue recriminada por los combatientes bosnios, que trataron de obligar a los soldados holandeses a permanecer en la zona, lo que provocaría un enfrentamiento que se saldaría con la muerte del soldado holandés Raviv Van Rensen.

Este episodio sería clave para el devenir de Srebrenica. Las escasas fuerzas bosnias y la ligera resistencia de los soldados de la UNPROFOR motivaron un cambio de órdenes por parte del presidente de la República de Srpska, Radovan Karadžić, que dio la orden de ocupar la ciudad, y lanzó al Cuerpo del Ejército del Drina sobre Srebrenica.

Los soldados de la UNPROFOR tan sólo realizarían disparos de advertencia sobre el ejército serbobosnio el día 10 de julio, bombardearon disuasoriamente con dos cazas al grupo de blindados que trataba de penetrar en la ciudad. Ninguna de las acciones tuvo la contundencia necesaria para frenar el avance de las tropas del ejército de la República de Srpska.

Tras la entrada de las tropas serbobosnias en la ciudad muy pocos las combatieron, y la mayoría de mujeres, ancianos y niños buscó refugio en los acuartelamientos de la ONU situados en Srebrenica y en la cercana Potocari, a poco más de 5 kilómetros. La mayoría de varones en edad militar decidió formar una columna que tratase de atravesar los bosques hasta la ciudad de Tuzla, en zona Bosnia y lejos de las peligrosas “zonas protegidas”.

Alrededor de 10.000 civiles, autoridades municipales incluidas, y 5.000 militares trataron de recorrer los 40 kilómetros que les separaban del territorio bosnio a pie. Fueron perseguidos y tiroteados en una emboscada tras otra, hasta que el día 16 de julio llegó a Tuzla, lo que los pocos medios de comunicación internacionales que cubrieron la noticia denominaron un “ejército de fantasmas”. 3000 Supervivientes a cuatro jornadas de terror.

Radovan Karadžić y Radko Mladic fueron condenados por estos crímenes y por los sucedidos en la ciudad de Srebrenica y alrededores. El cargo no está exento de polémica, genocidio. Un cargo que todavía continúa siendo el símbolo de un castigo ejemplar al principal enemigo de la OTAN en la zona, Serbia. Lo cierto es que violaciones y limpieza étnica son algunas de las atrocidades que se cometieron en Srebrenica. La participación en los hechos del Cuerpo del Ejército del Drina fue determinante para que la toma de la ciudad se convirtiera en un auténtico campo de exterminio.

La participación de la Guardia Voluntaria Serbia, integrada dentro del Cuerpo del Ejército del Drina y heredera de los chetniks que en la II Guerra Mundial ya lucharan con las filas nacionalsocialistas, contribuyó a aumentar la violencia con su crueldad. Junto a los chetniks, voluntarios ultraderechistas de otras nacionalidades combatían en las filas serbobosnias. De hecho, veinte miembros de Amanecer Dorado, el partido nazi griego, fueron condecorados por Radovan Karadžić tras la toma de la ciudad, e incluso se dice que una bandera griega llegó a ondear en una iglesia de Srebrenica.

Lo cierto es que la Guerra de los Balcanes, o las Guerras de Secesión Yugoslavas fueron una guerra en que combatientes de decenas de nacionalidades tomaron parte en todos los bandos. El ultraderechista ejército croata también acogió a voluntarios españoles y franceses. Miles de muyahidines de diversas nacionalidades tomaron parte en el ejército bosnio. Una colaboración externa de la que también se nutrió el ejército serbio y serbobosnio.

La realidad actual

En la Srebrenica previa a la guerra serbo-bosnia el 75% de la población era musulmana, en la actualidad el 80% de la misma es serbia. La población continúa superando los 30.000 habitantes, pero éstos han cambiado. Muchos de los antiguos habitantes marcharon a otras ciudades bosnias. Se calcula que Tuzla, por ejemplo, ha aumentado su población tras la finalización del conflicto en 30.000 nuevos habitantes.

Las diferentes emboscadas que sufrió la columna de Tuzla en la Colina Kamenica, Sandeci, Konjevic Polji o Potocari han dado lugar al homenaje anual que  desde 2003 se celebra en Potocari cada 11 de julio, con el enterramiento de cientos de víctimas. Veinte años después, los cadáveres continúan siendo identificados y varios miles permanecen aún almacenados en las bodegas de Tuzla.

Gervasio Sánchez decía hace ya algunos años que al ritmo anual de enterramientos en el cementerio de Srebrenica, pronto habría más muertos que vivos en la ciudad. Lo cierto es que con las 130 víctimas que serán enterradas en este 2015, el cementerio de Potocari albergará a más de 6.000 musulmanes asesinados en 1995. Con estos datos, en Srebrenica, casi hay tantos musulmanes vivos como enterrados en el memorial de Potocari.

La ceremonia celebrada este sábado tendrá una novedad. El Primer Ministro serbio, Aleksandar Vucic, ha anunciado su intención de acudir al homenaje a los fallecidos en Srebrenica. Sin duda una visita simbólica que no cambiará el recelo que todavía perdura entre las poblaciones bosnia y serbia. Bosnios que no pisan Srebrenica. Serbios que no visitan Gorazde.

Una desconfianza que se antoja imborrable en el tiempo, de la que son ampliamente responsables todas las partes participantes en un conflicto que, desató el polvorín balcánico y llevó a cientos de mercenarios a alistarse en una guerra que, finalmente, tenía más un trasfondo geopolítico que secesionista. Un conflicto del que ONU y OTAN son tremendamente responsables.

 

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