18.000 hectáreas afectadas por el incendio de Cinco Villas

El fuego todavía permanece activo y son muchos los focos a extinguir. Pese a la tregua del viento del sureste ofrecida este domingo, los cambios en la dirección del viento pueden ser determinantes.

Imagen del último incendio en las Cinco Villas. Foto: Miguel Ángel Conejos (AraInfo)

El incendio forestal activo en las Cinco Villas desde primera hora de la tarde del sábado, y todavía sin controlar, será probablemente uno de los más devastadores en la historia de Aragón, con 18.000 hectáreas afectadas, más de 9.000 de masa forestal, según fuentes de Agentes de Protección de la Naturaleza.

El dispositivo desde primera hora de la mañana del domingo ha sido espectacular, sin embargo, no ha podido controlar el incendio todavía. Medios aéreos llevan trabajando toda la jornada del domingo para intentar sofocar un incendio que mantiene desde la noche del sábado muchos focos activos.

Poblaciones como Orés, Asín o Farasdués tuvieron que ser desalojadas en la noche del sábado, y han tenido el fuego a las puertas del casco urbano, una situación que en algunos casos como el de Asín, han tenido que solucionar los vecinos y vecinas del pueblo con poca ayuda profesional, como denunciaban algunas personas en las redes sociales. Finalmente, tan solo en Farasdués el fuego llegó a la zona habitada, sin que haya habido daños personales.

Las dimensiones del incendio, la dificultad para llegar a los diferentes focos en el frente, así como el envío de unidades de diferentes cuerpos y brigadas, han podido crear cierto descontrol organizativo. Sin embargo, en un incendio de estas dimensiones es habitual que se generen situaciones de estrés entre los habitantes de las poblaciones afectadas, y las distintas brigadas, agentes forestales y cuerpos de emergencias.

La mañana del domingo, entre Luna y El Frago, decenas de vehículos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), y cientos de efectivos permanecían estacionados en el silo de Luna esperando para actuar cuando más focos podían ser visibles. Algunos de ellos extremadamente virulentos. Poco más allá, en las zonas agrícolas de Luna, eran los propios agricultores quienes labraban tierras, y refrescaban ribazos.

Una situación de descontrol que puede ser comprensible ante un fuego tan virulento. Sin embargo, desde las BRIF denunciaban en la jornada del sábado, la “nefasta” gestión del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente (MAGRAMA), y le recordaban a las instituciones que los incendios se “apagan en invierno”, realizando trabajos de mantenimiento en el monte, algo que cada día recibe una menor partida presupuestaria y desde el colectivo de Bomberos Forestales recordaban que los recortes en prevención han dejado el monte en una situación muy preocupante para este verano.

En el caso del incendio en las Cinco Villas, esta situación ha sido agravada por temperaturas cercanas a los cuarenta grados durante todo el fin de semana, y un fuerte viento del sureste durante la jornada del sábado, que finalmente ha remitido durante el domingo, aunque se espera un nuevo cambio a viento del sureste entrado el lunes. Todo ello en una zona que era un polvorín.

El cambio de viento a cierzo puede ser positivo, sin embargo desde los operativos lo reciben con desconfianza, pues nos encontramos ante un incendio sin controlar, que se inició con extremada rapidez, devastando 2.000 hectáreas en apenas dos horas, y que puede tener un comportamiento inesperado cuando el lunes vuelva el viento del sureste.

 

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