Emoción y reivindicación en la I Jornada Ruesta Vive

Entre los visitantes, más de treinta antiguos vecinos y vecinas de la localidad que pudieron transitar por sus calles, hoy llenas de maleza, y comprobar por un día como el abandono y el paso del tiempo, han acabado por desmoronar muchas de las construcciones.

Foto: Pablo Ibáñez.

Más de cien personas se dieron cita en Ruesta el pasado 22 de abril, con motivo de la celebración de la "I Jornada ¡Ruesta Vive!", organizada por CGT, actual concesionario del municipio en propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), y la alcaldía de Urriés, municipio al que pertenece el pueblo de Ruesta.

Entre los visitantes, más de treinta antiguos vecinos y vecinas de la localidad que pudieron transitar por sus calles, hoy llenas de maleza, y comprobar por un día como el abandono y el paso del tiempo, han acabado por desmoronar muchas de las construcciones.

Sin embargo, la cita permitía abrir una puerta a la esperanza. Por primera vez una administración se ponía manos a la obra de cara a proteger un patrimonio que incluye un castillo de siglo XI, una iglesia Renacentista y ermitas románicas. El consistorio de Urriés parece decidido a acompañar a la CGT, en la difícil labor de apuntalar Ruesta y, en la medida de lo posible, volver a darle vida.

La jornada transcurrió para los antiguos habitantes entre abrazos, saludos y lecciones de historia viva, de aquellos que reconocían casas, calles, cerros y barrancos, sorprendidos con su estado actual, bajo el recuerdo continuo de aquellos tiempos lejanos en los que Ruesta era un pueblo vivo, que llegó a tener 400 casas.

Hoy, más de cincuenta años después de que Ruesta quedara vacío, como lo hicieran antes Tiermas y Escó, tanto organizadores como antiguos vecinos y vecinas reclaman a la CHE la defensa de un patrimonio que peligra de no actuarse con urgencia, y recuerdan como la amenaza que entonces terminó por sentenciar la vida de estas localidades todavía se cierne sobre Artieda, localidad vecina de Ruesta.

Autor/Autora