El episodio de Aliou se enmarca en una campaña de persecución contra personas relacionadas con la venta ambulante callejera. A pesar de los llamados y las propuestas concretas de regularizar esta tipo de venta, en parte conocida como manteros, las autoridades no dan pasos en esa dirección.
A esto añadimos la autonomía de Policía Local, UAPOs o Guardia Urbana (en el caso de Barcelona), lanzados a la persecución, multas por venta ambulante o por desacato a la autoridad, acoso sistemático -incluidas agresiones y desaparición de mercancia incautada- hacia este colectivo.
La organización en forma de sindicatos o asociaciones de estas personas para defender sus derechos como ciudadanos y dar una salida colectiva y social a su situación de pobreza, ha tenido como respuesta un incremento de la represión. Así nacieron los sindicatos hace 150 años, conviene no olvidarlo.
En el caso de Aliou se le lleva a juicio acusado de resistirse a una identificación. A pesar de los golpes recibidos se le denuncia a él (situación que se repite en personas heridas en intervenciones de la policía). La fiscalía le da a elegir entre 5 años de cárcel o 20.000 euros de multa, ante lo cual la abogada de oficio le recomienda declararse culpable y aceptar la multa.
Algunas personas y colectivos estamos denunciando toda esta situación represión hacia los pobres, pensamos que sobrevivir no es delito, que se puede canalizar y regularizar la venta callejera. Que el beneficio del negocio del comercio se debe repartir y que se deje de concentrar en pocas manos, como vemos en casos como el macro outlet de Pikolin. Hay riqueza, solo hay que repartirla.
El tapeo solidario será este jueves, a las 21.00 horas, en La Vía Láctea (calle Doctor Palomar 25) de Zaragoza.


