Por eso este texto, el mismo año que el gobierno ultra de Jorge Azcón ha derogado la Ley de Memoria de Aragón con los votos a favor del PP, Vox y PAR, pretende recordar, poner en valor y homenajear el 105 cumpleaños de un grausino que, pese a no haber tenido capa, es uno de los héroes de nuestra historia que debe permanecer recordado en nuestra memoria colectiva. Hablamos de Román Egea Garcés, uno de los últimos supervivientes del campo de exterminio nazi de Mauthausen (Austria), en el cual permaneció cinco años como prisionero.
Un poco de contexto
Según cuenta Juan Manuel Calvo Gascón, presidente de la Amical de Mauthausen, el primer convoy con republicanos deportados llegó a Mauthausen el 3 de agosto de 1940, procedente del campo de prisioneros de guerra (stalag VII A) ubicado en Moosburg.
Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid, coordinada por el catedrático de Historia Gutmaro Gómez, determinó que fallecieron 4.435 españoles en Mauthausen de un total de 7.532 internados entre el verano de 1940 hasta 1945.
Y, en concreto en Aragón, hubo deportados de todas las comarcas, ascendiendo a algo más de un millar el número de deportados, de los que 651 no resistieron el internamiento y fallecieron antes de la liberación de los campos nazis en 1945.
Escalera de la muerte de Mauthausen. 186 escalones teñidos de sangre antifascista y republicana. 10 veces al día, los presos eran obligados a subir pesados bloques de granito en condiciones inhumanas. #MayoenMauthausen🔻 pic.twitter.com/Og3miuOtVf
— Iker G. Izagirre (@igoiz17) May 7, 2023
“Los españoles fueron de esta manera situados en la antesala de los campos de concentración alemanes, una maquinaría que engulliría a 7.000 hombres de la misma condición en apenas 18 de meses. Además, constituyeron la masa humana con la que se moldeó el núcleo de aquellos considerados como rotspanier -español(es) rojo(s)-, un término que también fue utilizado para designar a los miembros de las Brigadas Internacionales que combatieron en la Guerra Civil española. En total, durante el mes de agosto de 1940 fueron 1107 los españoles enviados a Mauthausen. Apenas un año después, la cifra se habría multiplicado por cinco”, escriben en el año 2022 los investigadores Gútmaro Gómez y Diego Marínez, dentro del Grupo de Investigación de la Guerra Civil y el Franquismo.
En mayo del año pasado, en la conmemoración del 78 aniversario del Memorial Internacional y la Ceremonia de liberación del campo de concentración y exterminio de Mauthausen, Arainfo, de la mano de Iker González y Roberto Seral, se desplazó hasta allí para hacer la cobertura especial e imprescindible de #MayoEnMauthausen.
🔻 Entramos en el campo de Mauthausen. Un escalofrío recorre el cuerpo. Hoy, a 78 años de su liberación, más de 20.000 personas de muchos rincones del planeta se reúnen en homenaje a la víctimas del nazismo#MayoenMauthausen pic.twitter.com/0fe7EbIA7D
— Iker G. Izagirre (@igoiz17) May 7, 2023
23 ribagorzanos deportados a los campos de exterminio
Hace pocos años se construyó en el valle de Benás un grupo de memoria que ha estado impulsando la recuperación de la memoria, muy extraviada, de la deportación a los campos en la comarca de la Ribagorza. Por lo tanto, este grupo inició el trabajo de recuperar del olvido la memoria de los republicanos españoles y, entre ellos, de los 23 ribagorzanos, 19 de los cuales fueron asesinados en los campos nazis.
Para dar a conocer la memoria de los deportados de la comarca, han hecho conferencias en diferentes localidades, así como en centros cívicos e institutos de las mismas, por parte de Josep San Martín, Delegado de la Amical de Mauthausen en Aragón y Fernando Cardoso, socio de la Amical y originario de la Vall de Benás. El objetivo de las mismas es, aparte de dar a conocer a los deportados de la comarca, “homenajearlos y crear la conciencia ciudadana para que finalmente haya algún tipo de reconocimiento público, ya sea en la Comarca o en las localidades respectivas de cada uno de los deportados”.
El 7 de octubre de 2021, en la plaza Romero Radigales de Graus se homenajeó e instaló, por iniciativa del Consejo Comarcal de La Ribagorza, un monolito cuyo diseño (Cristina Puigdellivol Palau fue la encargada) tiene formato de atril. En él, bajo la silueta de los Pirineos ribagorzanos vistos desde Francia, se incluyen los nombres de los 23 ribagorzanos deportados a los campos de exterminio nazis y, que incluimos a continuación junto con la información enlazada de cada uno de ellos para que, quien tenga interés, pueda buscar información:
Vicente Ramón Palacín (Benabarre), Martín Sarroca Llaquet (Capella), Ramón Sigirán Barrau (Castejón de Sos), Emilio Delmás Mora (Chía), Agustín Terés Mirada (Estopiñan del Castillo), José Saura Oliva (Eresué), Gerardo Quiroga Andreu (Graus), Antonio Sesa Grau (Graus), Teótimo Sesa Grau (Graus), Martín Salanova Vidaller (Liri), Modesto Escales Subirats (Montanuy), Joaquín Alós Vidaller (Morillo de Liena), José Gea Ricarte (Morillo de Liena), Joaquín Senz Sesé (Morillo de Liena), José Salamero Salamero (Morillo de Liena), José Lloret Truch (Neril), Enrique Espot Badía (Raluy), José Demur Abad (Sahún), Ramiro Porquet Castarlenas (Torres del Obispo).
Encontrándose entre los supervivientes Román Egea Garcés (Graus), José Ballarín Campo (Seira), Ángel Torrente Suelves (Benabarre), Francisco Sala Tolo (Bonansa) y Clotaldo Molina Chillaron (Abenozas).

Román Egea Garcés, último superviviente aragonés a Mauthausen
Román nació en Graus en la calle Mayor el 9 de agosto de 1919 y falleció el 10 de febrero de 2019 en la ciudad francesa de Toulouse a los 99 años de edad. Fue una de tantas personas que, en un año trágico, arriesgó su vida enfrentándose a lo peor que conoció nuestra sociedad en el siglo pasado, el fascismo. Lo hizo primero en España, sirviendo en la aviación republicana durante la Guerra Civil, y prosiguió en Francia donde una vez exiliado se enfrentó a los nazis.
Tal y como ha publicado la AMICAL de Mauthausen, Román ingresó el 7 de abril de 1941 en el campo de exterminio de Mauthausen (número de matrícula 4619) y, posteriormente, fue trasladado al subcampo de Gusen (matrícula 48034) el 20 de octubre de ese mismo año. Siendo uno de los cinco ribargozanos supervivientes que cayeron apresados por los hitlerianos en los campos de exterminio y el único grausino superviviente de aquella barbarie.
Se ha publicado poca información acerca de la trayectoria de Román, sin embargo, tal y como relata Juan Manuel Calvo, presidente de la asociación AMICAL de Mauthausen, existen evidencias de que era familiar del propio Joaquín Costa. Así lo cuenta en su obra ‘Dentro de poco os podré abrazar’: “Tenemos evidencias documentales de que Román era familiar directo del insigne Joaquín Costa, puesto que su padre le trataba como ‘apreciable tío’ en la correspondencia que le remitió - en abril de 1896- cuando estaba haciendo el servicio militar en Madrid, por lo que deducimos que la abuela materna de Román debería ser prima hermana del ilustre altoaragonés”.
Egea fue uno de aquellos referentes invisibilizados por la historia oficial, pero que tuvo las agallas suficientes para luchar en contra de los que históricamente quisieron asfixiar a la democracia y que anteriormente Joaquín Costa había señalado como oligarcas y caciques. Aquellos que no podían tolerar que personas humildes tuvieran voz y voto y que, en connivencia con los fascistas, apoyaron y financiaron un golpe de Estado criminal contra la II República, cobrándose toneladas de sangre y generando una herida social que algunos en la actualidad, como el presidente de Aragón, Jorge Azcón, siguen empeñados en no querer cerrar.
Este agosto se cumplen 105 años del nacimiento de Román Egea Garcés, grausino superviviente de Mauthausen. Sirvió en la aviación republicana durante la Guerra Civil y en Francia luchó contra los nazis. Este año el gobierno de Aragón ha derogado la ley de Memoria Democrática. pic.twitter.com/IxJDiZ8tld
— Alejandro Plana 🔻 (@aplana_) August 2, 2024
“Lo más fuerte y lo que más avergüenza es el silencio del Estado español ante todo esto y el olvido de las víctimas del nazismo y del franquismo: preocupa que Billy el Niño (un torturador) tenga una medalla y los supervivientes de Mauthausen hayan sido olvidados”, escribía Andrés Isla, alumno en el año 2019 de 4º de la ESO del IES Baltasar Gracián de Graus, en un cuadro elaborado después de una conferencia de la Amical Mauthausen.
Dicho cuadro recoge otras citas de diferentes alumnos y alumnas que demuestran de una forma apabullante la falta de información y de memoria histórica. Como la de Helena, quien destaca que no se imaginaba “que tantas personas de Graus hubieran sufrido en Mauthausen”, o la de Greta: “No sabía que hubiera habido tantos ribagorzanos en campos nazis. Las fotos de la liberación de Mauthausen son inolvidables, impactantes”.
Todas las citas que figuran en el cuadro son reveladoras y significativas, por lo que para ver todas ellas hemos adjuntado una imagen del mismo.

Este cuadro se puede ver en el libro ‘Justicia y dignidad. Memoria aragonesa del Holocauso’, coordinado por Enrique N. Vallespín Domínguez y en donde escriben Juan Manuel Calvo Gascón, Ricardo Ibars Fernández, Miguel Ángel Pallarés Jiménez, Josep San Martín Boncompte y Carlos Serrano Lacarra.
“Creemos que es desde la memoria, los testimonios y los ejemplos como los que aparecen en esta obra, como podremos comprender a quienes sufrieron las consecuencias de unas ideas que debemos extinguir. Esos ejemplos son más necesarios hoy que nunca para la creación y el sostenimiento de una ciudadanía responsable, solidaria y comprometida con la paz", explica Enrique N. Vallespín al inicio del libro.
Por ello, y ante la total y absoluta carencia de una memoria histórica, entendemos como necesario preservar y dar a conocer el legado de aquellas personas que han sido y siguen siendo relegadas a permanecer en la indiferencia e ingratitud, enterradas en las cunetas de nuestras carreteras y de nuestra memoria social.
Hoy en día, en Graus y en La Ribagorza así como en el resto de territorios, es generalizado el desconocimiento sobre la historia del grausino Román así como del resto de ribagorzanos deportados y, en general, de la propia memoria histórica.
Por ello, estas líneas, escritas por tres ribagorzanos, han pretendido contribuir a terminar como esa desmemoria histórica y homenajear el 105 aniversario del nacimiento de Román Egea Garcés, pero también, el de todas aquellas personas que lucharon contra el fascismo y el nazismo y han sido invisibilizadas por la historia y el relato oficial que impuso una falsa y mitificada Transición que, como cantaba Evaristo Paramos, fue “un timo de colores que el franquismo nos dejó”.
Es un homenaje, sí, pero también es una denuncia ante quienes quieren borrar y nos quieren ocultar la memoria democrática de quienes, como el profesor Antoni Benaiges, lo dieron todo por enseñar el mar a sus alumnos y alumnas y construir una escuela que de verdad mereciera la pena. Una denuncia ante los hipócritas que nos hablan de “pasar página” mientras niegan el dinero público para la búsqueda de cadáveres y siguen permitiendo que zanjas, fosas comunes y cunetas sigan repletas de los restos de quienes, como Antonio Machado, nos invitaban a soñar con un mundo mejor. Una denuncia, en definitiva, ante aquellos que siguen empeñados en que recordemos que la democracia tiene límites y que caminar lejos puede salir muy caro.
Porque, como decía José Saramago: “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”.

