Alberto Garzón: el político mejor valorado es feminista

Artículo de opinión de Paloma Lafuente, responsable de Políticas Sociales e Igualdad de Izquierda Unida de Aragón

Paloma Lafuente. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Ya no queda nada para el tan retuiteado hashtag #26J. En un año he vivido tres campañas electorales, tres elecciones y dos post- elecciones.

Con tal intensidad electoral en tan corto período de tiempo hace que me bailen las sensaciones vividas. Fuera así o no en las anteriores lo cierto es que el buen tiempo, las largas horas de luz y la llegada del verano favorecen, y mucho, la alegría y el buen ánimo.

Y eso percibo yo en esta campaña que exprime segundos hasta el tan retuiteado hashtag del día clave. Aunque también he de recordar (no creo que a estas alturas se le escape ya a nadie), que esos segundos no son utilizados para hablar de feminismo. Ni de feminismo ni de algunas de las reivindicaciones más actuales y que más movilización social han suscitado. Claro, me refiero al enfado de las y los feministas por haber dedicado un total de 26 míseros segundos a “hablar” de violencia de género en el debate más anunciado y con mayor audiencia de la campaña. Ese debate en el que cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno, hombres todos ellos, le dedicaron 26 segundos a hablar de violencia de género. Hablar por llamarlo de alguna manera claro, porque ni siquiera osaron mencionar a las 43 mujeres asesinadas este año a manos de hombres en este país.

En fin, ya he hablado mucho de este tema y seguiré hablando hasta que no me quede voz, pero hoy he decidido que iba a escribir en positivo. Que no se diga que no ando contagiada de este buen tiempo y de un solete tan hermoso que nos acompaña en esta nueva cita electoral.

Por eso sirvan estas líneas para mostrar mi alegría porque el político mejor valorado en este país (por segunda vez consecutiva) no muestre ningún reparo en decir que él es feminista. Alberto Garzón no sólo lo dice sino que también se siente orgulloso de ello. Sin medias tintas, sin camuflarlo en algo colectivo, en su partido o en sus compañeras; él dice que es feminista y eso, en esta campaña donde se sopesa cada voto como si la vida dependiera de ello, es para reconocérselo en público.

Garzón hizo estas declaraciones en plena campaña electoral: “Soy feminista, y lo soy porque defiendo un modelo de país y de sociedad en el que las mujeres y los hombres sean verdaderamente libres e iguales. Sin discriminación por razón de sexo u orientación sexual, con sueldos igualitarios, sin violencia machista y donde los cuidados se asuman de manera igualitaria".

Y, claro, vosotras y vosotros pensareis que qué voy a decir yo de un compañero de militancia política, recién estrenado nuevo Coordinador General de Izquierda Unida y mi candidato a la presidencia en las anteriores elecciones generales. Que muy objetiva no voy a ser.

Bueno, no creo que, a mí precisamente, se me pueda achacar de no ser objetiva o callar por lealtad a nadie cuando he considerado que se habían hecho las cosas mal, vinieran de quien vinieran las noticias.

Pero como hoy me siento generosa, voy incluso a aportar las declaraciones externas, las de un experto en violencia de género como es Miguel Lorente. Miguel es médico forense y también exdelegado del Gobierno para la violencia de género, amén de hombre (este dato sólo lo aporto para aquellos machirulos que hasta la lectura del párrafo anterior me hayan insultado hasta la saciedad con esa única expresión que conocen para defender sus ideas: ya está la feminazi con la misma mierda de siempre).

Miguel Lorente en una entrevista que le hacen preguntándole por las declaraciones y posiciones de hombres, líderes reconocidos en esta campaña electoral, dice de Alberto Garzón que es el “único que se declara feminista sin ambages. En una sociedad en la que hablar de violencia machista no da votos y llamarse feminista directamente los quita. El feminismo no se percibe como una causa de la que presumir, sino como algo sectario (…)”.

Por eso, y sin profundizar en las otras cualidades que Alberto Garzón tiene, y que son reconocidas por la ciudadanía (por segunda vez consecutiva) a mayor gozo de la que escribe, vayan estas líneas para reconocerle públicamente que alto y claro haya dicho que él es feminista. Porque una cosa es serlo y decirlo en el seno de una organización político y social que se define como tal, y otra muy diferente es tener tanta dignidad que decirlo públicamente sea un orgullo y una declaración de principios.

Por eso el #27J es más importante que el día del hashtag más retuiteado estas dos últimas semanas. De nuevo Alberto Garzón, el líder político mejor valorado, volverá a ser un feminista en el Congreso.

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