Con una enorme deuda ilegítima que no ha contraído la ciudadanía y una corrupción que campa a sus anchas, en el Estado español y otros países de Europa, millones de personas no tienen empleo, hay 1.800.000 hogares en los que todos están sin trabajo y miles y miles de familias han perdido su casa. Demasiada juventud emigra para solo tener empleos precarios y no cesan de recortar presupuestos de salud, educación y ayudas sociales. La minoría rica se lleva el dinero a los paraísos fiscales y el gobierno regala decenas de miles de millones a una banca que no da créditos.

