Durante las campañas electorales es habitual que las formaciones políticas hagan una exhibición de ideología, así que – cuando hay elecciones – aparecen sin ambigüedades los teóricos objetivos políticos de los aspirantes. Entre los charlatanes que se revelan particularmente activos, encontramos a los ilustres defensores de lo que se ha venido en denominar “cultura del esfuerzo”. Resulta curioso comprobar cómo se muestran acérrimos defensores de los méritos y del trabajo aquellos que carecen de los primeros y abominan de lo segundo. Si por un instante fueran capaces de pensar en las virtudes y méritos de los cuales alardean y que …

