Religión y mentira

Nadie quiere morir. Supongo que tampoco aquel que decide poner fin a su extenuada existencia, negando de ese modo a su "corporalidad-subjetividad viviente" y a la sustancia que anima y hace factible los incendios colosales que le queman el corazón y las borrascas tempestuosas que confunden su lúcido pensamiento y atentan contra la paz de su memoria. Éste también quiere vivir, teme desaparecer; después de pasar desapercibido, de ser un ser invisible, sufriendo en soledad sus enormes grietas y cardenales interiores, para el mundo externo, anhela permanecer por lo menos en la endeble y lánguida memoria colectiva de sus parientes …

La ley de la eutanasia: una bofetada más a la Iglesia Católica

La idea de muerte desde un punto de vista religioso es inadecuada pues, considera sin tener bases suficientes para poder determinarlo así, que la muerte es una suerte de paso del plano sensible al plano suprasensible. No es el final de la consciencia, es el comienzo de su verdadero desarrollo. Para el pensamiento religioso que, sin haber podido probar la existencia del alma y de Dios, es considerada como el paso necesario para transcender el plano sensible e ingresar al suprasensible, es algo beneficioso. Por ese motivo, la forma o la manera, como se muere es lo que menos importa, …

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