Cuidadoras, esenciales cuando interesa: “Mi única liberación ha sido la hora diaria en la que un chico venía a lavarlo y afeitarlo”

El 80% de las personas cuidadoras son no profesionales. El 74,4% mujeres. Su esencialidad se perdió (del todo) cuando se decidió qué colectivos serían vacunados de manera preferente. Pilar Burillo es maestra y cuidadora: “No me han hecho ni una PCR y la vacuna me la han puesto por edad”. Conchita Sánchez perdió a su madre y a su hermana en el mismo accidente de coche en el que su hijo se quedó en silla de ruedas y sin poder hablar: “Pedí una ayuda económica y no me dieron nada, así que con 37 años dejé de trabajar”.

¿Quién me va a devolver este año perdido?

Queremos transmitir un mensaje de optimismo para gritar que aún estamos a tiempo de luchar por la supervivencia y el cuidado de muchos de nuestros mayores, de preocuparnos sin abandonarlos, de ayudarles a fortalecerse, de compartir con ellos palabras profundas cargadas de sentimientos que les acerquen a nuestros corazones y que les hagan sentir un poquito más cerca de su familia.

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