Un día sí, otro también, los jueces aparecen en las noticias. Lo peor, que lo que revolotea junto al nombre hiede muchas veces, no lo hace a hierbabuena, tomillo o romero. Como volvería a decir Shakespeare, aún sin estar en Dinamarca, algo huele a podrido. No es solo en nuestro país, también lo hace en el llamado mundo occidental. La noticia por parte del Supremo estadounidense de la inmunidad a Trump es un ejemplo cristalino de lo anterior. Pero, claro, que mi vecino vaya al dentista no evita mi dolor de muelas. Les hemos dado demasiado poder a unas personas …

