El pasado 28 de febrero el 8M Zaragoza lanzaba en sus redes el cartel que encabezaría toda la programación en la ciudad. Una balconada que pretendía mostrar lo que ha sido el feminismo en este extraño y hostil año de pandemia. Para anunciar su llegada y arrancar con las actividades previas a la jornada del día de las mujeres trabajadoras, la asamblea colgó, como ha estado haciendo durante toda la semana, un fragmento del cartel, un balcón con dos personas, una bandera transfeminista y una gata a la fresca.

