El gran caudal del río puso a prueba a los doce nabateros que consiguieron llevar las dos naves con pericia hasta la playa de Santolaria donde cientos de personas aguardaban su llegada


El gran caudal del río puso a prueba a los doce nabateros que consiguieron llevar las dos naves con pericia hasta la playa de Santolaria donde cientos de personas aguardaban su llegada