La propia DGA establece oficialmente que “la Agenda 2030 es una hoja de ruta hacia un Aragón más social, verde y digital, centrado en las personas, en el territorio” y en el futuro de nuestro país, y que “el modelo actual basado en la sobreexplotación de materiales finitos pone en riesgo todos los logros y avances conseguidos hasta ahora”, sin embargo su vicepresidente más ultraderechista ha participado en las movilizaciones del sector más reaccionario del campo aragonés contrario a los bienintencionados objetivos de este compromiso internacional

