Christian Prudhomme estará feliz. Todo abierto, tras el primer día de descanso. Con los Pirineos para abrir batalla al final de la segunda semana. Los días clave, muy espectaculares, interesantes para el espectador mainstream. El quizás, la duda, sobre el tedio de pactar las volatas, pero así es el ciclismo del siglo XXI. Todo o nada. Eso pensará Le Pen. Hoy somos más felices, aunque nunca hay que bajar la alerta, ni en ciclismo ni en la lucha antifascista.

