El viernes 25 de mayo se celebraba en Irlanda un referéndum histórico, no sólo por sus implicaciones políticas, sino sobre todo por el gran impacto social que ha provocado. La victoria del Sí no sólo supone una esperanza para muchas mujeres, sino un paso enorme en la lucha de un país por dejar atrás un pasado conservador marcado por la moral religiosa y falta de libertades individuales.


