Un año del comienzo de una guerra, la OTAN contra Rusia, que muchos poderes querían, pero, seguro, que ningún muerto, ucraniano, del Donbass o ruso, ningún refugiado o exiliado, la pretendía. Al cabo de un año, siguen las medias verdades, el falseamiento de los hechos. Cierto que, poco a poco, pese a las reticencias, van saliendo −y saldrán− las realidades de un conflicto que, como todos, está movido, torticeramente, por el beneficio, por las ganancias de unos pocos −en este caso, el beneficio es brutal y los beneficiarios muy pocos− y el sufrimiento, la muerte y el dolor de muchos …

