Gracias a la colaboración entre el CSIC, la Fundación Aragonesa para la Investigación -ARAID- y la AEMET, este nuevo “servicio climático permitirá el seguimiento, alerta temprana y evaluación de la sequía”. El personal científico responsable de su desarrollo coincide en que “de persistir la sequía a más largo plazo, los sistemas hidrológicos -caudales en ríos, lagos y humedales- se verían también afectados, con posibles impactos sobre los recursos hídricos embalsados”.

