Ayer, Día del Trabajador, escribí agobiada un texto que nacía de los pensamientos que me atraviesan durante el tiempo susceptible de ser desaprovechado, el tiempo en el que agendo la espontaneidad o el tiempo en el que fluyo ordenadamente. El tiempo, al fin y al cabo, al que ya no sé si puedo llamar tiempo libre. “No llegué a escribir el artículo para el día de San Jorge. Lo intenté, pero no me dio la vida, no tuve tiempo, no saqué un hueco. Mierda” Realmente, ha sido gracias a estos pensamientos intrusivos culpabilizadores y de resignación de donde han salido …

