Hacía mucho tiempo que no se estrenaba en las pantallas una superproducción centrada en la lucha de clases. No es que no hayan hecho películas sobre las diferencias entre ricos y pobres, lo que pasa es que estas otras películas no han tratado realmente el conflicto de clases. Snowpiercer (Rompenieves), del director sur coreano Bong Joon-ho, nos sitúa en 2031 en un mundo moribundo debido al cambio climático. Un periodo de glaciación ha diezmado la humanidad y sólo unos cuantos miles de personas sobreviven en un tren equipado con alta tecnología para resistir las bajísimos temperaturas.

