De mano de los primeras espadas populares como la señora Ayuso o el señor Moreno, se ha puesto encima de la mesa un mantra que cada vez que se acerca un periodo electoral o algún problema que afrontar sacan a relucir: la manida rebaja fiscal. Una “rebaja” fiscal que ha tenido su última expresión en la eliminación del impuesto del patrimonio que se ha anunciado en Andalucía o la deflactación del IRPF por la que apuesta Madrid. Pero, al margen de los grandes titulares, no es oro todo lo que reluce, algo que es fácilmente demostrable aproximándonos a los datos …

