Es recurrente en algunas zonas rurales de Teruel, y además puesto en boca de quienes detentan la capacidad legal de marcar por donde se plantean las propuestas de desarrollo y como se gasta el dinero público, escuchar que “Aquí no tenemos nada” y proyectar la vista hacia lugares que les parecen más prósperos, basándose en afirmaciones como que “Aquí no hay playa para un turismo masivo, o estaciones de esquí para salvar el invierno, ni grandes industrias que garanticen el futuro”. Sin embargo resulta, que inversiones gestionadas durante muchos años buscando la identidad del territorio y luchando por un desarrollo …

