Para la gente de COAGRET, los afectados por embalses, y los activistas solidarios con nuestras luchas, ha sido un curso intenso de movilizaciones y trabajo para contraponer resistencia, dignidad y una nueva cultura del agua, que excluye la especulación y el enriquecimiento a costa del territorio y sus gentes frente a la represión, y a los vacios argumentos de la política hidráulica desarrollista, proveniente del franquismo, que nos llegan del gobierno central. Sin duda, el momento más surrealista, más absurdo e irracional de estos últimos meses fue la carga que sufrieron por parte de la guardia civil los vecinos de …